Todo lo que sucedió en la Jägermeister Night Embassy

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La llegada de Jägermeister Night Embassy a Madrid, del 13 al 15 de noviembre, convirtió la ciudad en un punto de encuentro para la experimentación creativa. Durante tres días, distintos espacios acogieron propuestas que reivindicaron la identidad nocturna madrileña. El evento puso el foco en quienes dan forma a la escena local.

JUEVES 13: CASA PEPA

La apertura del evento corrió a cargo de Casa Pepa que arrancó la primera jornada con una propuesta heterogénea. Los Encuentros Creativos abrieron el programa con la mesa “Challenges of Nightlife Safety» con Jorge Nieto (Fabric London), Karne Kulture, Gaskón y Aïda Camprubí. A esta noche se sumaron los Espacios de Expresión, donde Kura, Valium, Cirenia y Keperezaxiko ofrecieron al público la oportunidad de jugar y experimentar con su estética. Nail art, tooth gems, maquillaje y custom fits a lo largo de las tres jornadas.

Los sets de Popi, Brava y Poniboy dieron inicio a la noche y la llegada de L0rna sobre el escenario ofreció algo más que un simple showcase. Vestida con un Jean Paul Gaultier y un moño impecable, L0rna dominó la pista. No estuvo sola en este evento. La primera en aparecer fue Aleesha. Mas tarde, Kristina interpretó junto a la artista “La Sacapuntas”, su última colaboración con Kawasaki. Poco después, Metrika se sumó al show.

Hubo sorpresa cuando L0rna no interpretó “2.0 #1”, uno de sus lanzamientos más reciente. Más aún sabiendo que hacía apenas unos días lo había cantado en Barcelona. Pero lejos de restar fue una decisión que dejó claro algo. L0rna no venía a cumplir con expectativas. Venía a regalar presencia y entregar una actuación que no se conformaba con solo gustar. Fue generosa con el público, habló, bromeó y se movió con la soltura de quien conoce bien el escenario.

Más tarde salió Lucía Reina y la sala cambió de estado. Sonó “Berghain” sin presentaciones ni transición y la reacción fue inmediata. El público dejó de moverse por inercia y empezó a seguir el ritmo del set.

VIERNES 14: EN1GMA

El viernes abrió En1gma con los sets de u.r.trax, Mainline Magic Orchestra, Juguete, Olvido y Fukcnormal. Los Encuentros Creativos recibieron al colectivo Nítido que reflexionó sobre cómo archivar, cuidar y proteger la memoria de la escena nocturna. También formaron parte de esta jornada los talleres de Héctor Fuertes sobre danza experimental y Julieta Wibel sobre códigos visuales de la noche.

SÁBADO 15: ANTÍDOTO

La última noche, organizada por Antídoto presentó los sets de Shifa Ligero, Tiffany Calver, Yosef, Diego Armando, Marcelo Pantani y Simona. En los Encuentros Creativos, Karne Kulture profundizó en los protocolos, herramientas y necesidades reales para garantizar un ocio nocturno seguro y libre. Por su parte, Keperezaxiko llevó su taller hacia la autoexpresión, usando el custom fit como una forma de construir identidad dentro de la escena.

La escena nocturna no es solo consumo y exhibición

Frente a una noche que en ocasiones se apoya demasiado en las marcas y su reputación, Night Embassy no solo reunió a colectivos y propuestas creativas sino que lo hizo desde una perspectiva honesta. Fue un evento con intención real. Con un contenido de calidad, artistas comprometidos y propuestas pensadas para que el público no solo mirara sino participara. El evento invitaba a mezclarse, a adentrarse en la creación en lugar de consumirla desde la distancia.

Pero al mismo tiempo, funcionó como un reflejo de la escena nocturna actual. Madrid presume de tener una noche vibrante y una estética reconocible. Sin embargo, esa apariencia no siempre viene acompañada de la entrega que exige una cultura nocturna realmente viva. Falta riesgo y compromiso. Esa disposición a construir comunidad más allá del postureo. Madrid tiene talento y energía pero a menudo se queda en la superficie. Prima la imagen antes que la intención. El estar que el aportar.

Falta movimiento real. Bailar aunque nadie más lo haga. Más implicación y menos observación. Menos escaparate y más acción.

Los Espacios de Expresión no fueron un añadido al evento. Fueron el auténtico motor. Una experiencia real en la que la gente entraba, se sentaba y dejaba que algo pasara. La creatividad se compartía. La gente se mezclaba. Sin esfuerzo y sin focos. Solo presencia y ganas de jugar un rato con la identidad.

En ese sentido, Night Embassy no solo celebró la cultura nocturna. La cuestionó, la agitó y la obligó a mirarse a sí misma. Recordando que la noche puede ser tan prometedora como dispuesta esté a comprometerse de verdad.

Aina Martín Merino
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