
Madrid fue una de las ciudades elegidas para acoger la listening party del próximo proyecto de Charli XCX. Después de meses adelantando canciones como «Rock Music«, «SS26» o «Wink Wink«, la artista permitió escuchar por primera vez un álbum que más que construirse alrededor de once canciones parece hacerlo alrededor de tres conceptos que aparecen en el propio título del proyecto «Music. Fashion. Film.»
Lo que escuchamos influye en lo que vemos y lo que vemos influye en cómo nos proyectamos
El primer adelanto que pudimos conocer sobre este nuevo proyecto, previsto para su lanzamiento en unas horas, fue la portada en la que la artista no aparece para dejar su lugar a tres nombres. John Cale, Marc Jacobs y Martin Scorsese. Tres figuras que encarnan de forma literal el título del álbum y que muestran las referencias que han moldeado la manera en la que Charli entiende el arte.
En una de sus entrevistas más recientes, la artista explicó que este ya es el tercer proyecto consecutivo en el que decide no aparecer en la portada. Una elección que surgió de forma natural pero que inevitablemente refleja la presión que sigue recayendo sobre las mujeres en la industria para convertir su imagen en el principal reclamo visual de sus discos. Sin embargo, la artista no descarta volver a protagonizar futuras portadas, reconociendo que muchos de sus álbumes favoritos están precisamente encabezados por imágenes de mujeres. Para Charli se trata de una decisión creativa que depende de lo que cada proyecto necesite.

Al inicio de la proyección, Charli también confesaba que no se consideraba una experta ni en música ni en moda ni en cine. Y precisamente por eso el proyecto es honesto. No es un disco que quiera explicarnos qué son la música, la moda o el cine ni intenta demostrar cuánto sabe la artista respecto a ellas. Lo que hace es mostrar qué ocurre cuando esas tres disciplinas dejan de funcionar por separado y dialogan entre ellas.
La propia listening party también también entendía que este disco no podía escucharse sin ser visto. Escuchar el álbum en una sala de un pequeño cine independiente exigía prestar tanta atención a la imagen como al sonido de los altavoces y entender que en este proyecto todo forma parte de una misma experiencia. Cada canción iba precedida de una reflexión de la artista sobre su proceso creativo acompañada de fragmentos de videoclips, material inédito y escenas nuevas.

«I’ll buy some jewelry, a personality, a whole backstory, card declined»
Los primeros minutos de la proyección recuperaban dos temas que ya conocíamos. Rock Music y SS26. Antes de presentar Card Declined, la artista comentaba que dos de los lugares donde más disfrutaba yendo de compras son París y Londres y como algunas ciudades nos impulsan a vestir de una determinada forma y a experimentar con prendas con las que quizás antes no nos atreveríamos. Cambiar de ciudad también implica cambiar la forma en la que queremos ser percibidos. La identidad deja de entenderse como algo fijo para convertirse en un proceso en constante transformación, condicionado por los espacios que ocupamos, las personas que nos rodean y las posibilidades que se abren ante nosotros.
Sin embargo, cuando llega el momento de pagar la tarjeta no acepta esa transacción, mostrando como en ocasiones consumimos con la esperanza de acercarnos a la persona que queremos ser y cómo se rompe esa fantasía. Lo más interesante es que Charli no plantea este escenario como una crítica moral al consumo ni juzga ese deseo de reinventarse. Entiende que la moda, viajar o entrar en una tienda deja de ser algo meramente superficial para convertirse en un medio con el que explorar quiénes somos, quiénes nos gustaría ser y quiénes podríamos llegar a ser.
Cuando la tarjeta no acepta esa transacción es un gesto de vergüenza pero también muestra como un error basta para hacerte sentir que todo el mundo te está observando (aunque nadie lo haga ni le importe)

«I don’t feel embarrassed even if I suck… It’s the only way to feel like I’m not actually me»
Después de Card Declined, la proyección daba paso a Camera. La artista explicaba que el tema nace de la relación entre quién aparece delante y quién se encuentra detrás de la cámara. Una relación que no habla tanto de la imagen como de lo qué ocurre en el instante en que sabes que estás siendo observada y empiezas a comportarte de forma diferente. Charli también afirmaba que una de sus inspiraciones fue un vídeo de James Dean intentando completar un plano secuencia que nunca conseguía terminar por las constantes interrupciones del set.
A lo largo del tema, Charli admite que a veces se pregunta si realmente quiere seguir dedicándose a la música o si resulta ridículo aparecer constantemente en una pantalla cuando está a punto de cumplir treinta y cuatro años. Sin embargo, reconoce que la cámara es el lugar donde más expuesta se encuentra y al mismo tiempo es el único espacio donde consigue desaparecer. No porque deje de sentirse observada sino porque puede interpretar un papel que le resulta menos agotador que intentar responder constantemente a la imagen que el resto ha construido sobre ella. Una imagen que con el tiempo ha terminado alejándola incluso de sí misma.
La industria exige hoy más que nunca una presencia constante y una imagen capaz de perdurar en el tiempo. Cada lanzamiento viene acompañado de campañas, entrevistas y una exposición constante que deshumaniza al artista, convirtiéndolo en un producto disponible para el consumo las veinticuatro horas del día

El videoclip, publicado el pasado 21 de julio, también juega con estas contradicciones. Dirigido por Aidan Zamiri y protagonizado por Vincent Cassel, el videoclip nos muestra un rodaje en medio del desierto y una escena que intenta repetirse una y otra vez sin llegar nunca a completarse ya que hay siempre algo que interrumpe la toma. Un fallo técnico, un problema con los efectos especiales o un miembro del equipo que invade el plano. La acto de creación nunca aparece como un producto terminado sino como un proceso lleno de errores, repeticiones y accidentes. La mayor diferencia respecto a la versión proyectada durante la listening party está en el lugar que ocupa Charli. Si en el cine era ella quien interpretaba el papel que ahora asume Vincent Cassel, en el videoclip apenas aparece frente a la cámara y cuando lo hace no es como protagonista sino como la directora del rodaje.
El videoclip está rodado en un único plano secuencia sin cortes, convirtiendo a la propia cámara en la auténtica protagonista. No solo porque da título a la canción sino porque toda la narrativa depende de su movimiento

«I can take you to heaven like it’s 2007»
«2007» no intenta reconstruir una época ni recurre a la nostalgia. Habla de otra forma de crear. De un momento en el que publicar una canción no implicaba alimentar un algoritmo, construir una marca personal o medir el impacto por seguidores. La propia Charli también explicaba que el tema hablaba de cómo hoy cualquiera puede vivir su propio momento de estrellato durante quince segundos y lo paradójico que es que ese «cielo» ya no consiste en hacerse visible sino en recuperar la libertad con la que antes podíamos construir una identidad. Además, para la artista, 2007 marcó el principio de todo. Antes de convertirse en una estrella del pop, era una adolescente que había encontrado en internet un espacio donde pudo probar cosas, equivocarse y descubrir quién quería ser sin sentir la presión de tener que acertar a la primera.
Visualmente, esta idea se veía representada a través de un collage de TikToks superpuestos unos sobre otros. Todo funcionaba como un feed. Cada imagen era reemplazada inmediatamente por la siguiente y ninguna permanecía lo suficiente como para convertirse en un recuerdo. Los visuales reproducían precisamente la manera en la que procesamos la información. Nuestra memoria ya no solo depende de lo que recordamos sino también de lo que el algoritmo insiste en recordarnos.

«All this pain makes me believe I’m a better artist now. An excuse I tell myself to act selfishly»
«I’m Afraid» marca un punto de inflexión dentro del proyecto. Después de pasar buena parte del álbum reflexionando sobre la imagen, la identidad y el personaje que construimos para los demás, Charli deja de preguntarse cómo quiere ser percibida para dirigir toda esa conversación hacia sí misma. La pregunta ya no se centra en cómo nos ven los demás sino qué parte de nuestra identidad sigue presente cuando ya no hay nadie a quien convencer. El miedo se convierte en el verdadero motor del tema. El miedo a no ser suficiente para la persona que quieres. A terminar alejándola por culpa de tus propias inseguridades. A sabotear una relación antes de que tenga la oportunidad de romperse por sí sola. Charli se muestra evitativa, incapaz de entregarse por completo y dispuesta a hacer todo lo posible para que nadie llegue a conocerla del todo. Porque si nadie consigue acercarse demasiado tampoco podrá irse.
En el estribillo, Charli verbaliza uno por uno todos los defectos que cree tener. Se llama bitch, se juzga, exagera sus inseguridades y las expone antes de que pueda hacerlo otra persona como forma de adelantarse al golpe. Si es ella quien verbaliza primero todo aquello que considera insoportable de sí misma nadie podrá utilizarlo después para hacerle daño. Pero al hacerlo convierte ese miedo en una profecía que acaba cumpliéndose por sí sola. Son sus propias inseguridades las que terminan destruyendo aquello que más le importa. La canción también cuestiona la idea de que el dolor te convierte en un mejor artista y admite que muchas veces deja de ser una fuente de inspiración para convertirse en una coartada para engañarse a sí misma y seguir alimentando los mismos patrones y las mismas inseguridades.
En este tema desaparece la ironía a la que Charli suele recurrir. Acepta que el miedo puede llegar a condicionar la forma en la que amamos incluso cuando lo único que queremos es que alguien se quede

«Maybe I fucked your dad… just kidding, I’m only saying that for effect»
Al inicio del siguiente tema, Charli contaba que «Wink Wink» fue una de las últimas canciones que escribió para el álbum y que la grabó en casa de sus padres cuando sentía que todavía faltaban algunas ideas por cerrar. Quería construir visualmente la imagen de una good girl pero hacer que todo lo demás entrara en conflicto con esa apariencia. Charli habla de vender su Porsche, de cambiar su forma de vestir y de dejar atrás una versión más caótica de sí misma. Incluso cuando bromea con que quizás se ha acostado con tu padre para reconocer que solo lo ha dicho por el impacto que esa frase puede generar, lo importante ya no es averiguar si esa historia ocurrió realmente o no sino comprobar cómo una sola frase basta para alterar la imagen que construimos de alguien. Pero el tema nunca intenta convencernos de que esa transformación sea definitiva. Al contrario. Termina cuestionando la propia idea del cambio. ¿Hasta qué punto podemos reinventarnos? ¿Somos realmente capaces de dejar de ser quienes fuimos o cada nueva versión de nosotros sigue construyéndose sobre todas las anteriores?
Nos construimos a partir de las historias que contamos sobre nosotros mismos y las que solo conocen unos pocos. Somos el resultado de todas esas versiones y de una forma u otra influyen en cómo los demás nos perciben

«Both under the influence of life imitating art, and we both know it»
En «Persona«, la artista describe a alguien que ha terminado confundiendo su personalidad con el personaje que lleva demasiado tiempo interpretando. Alguien tan pendiente de la imagen que proyecta que acaba perdiendo de vista quién es cuando está solo. Poco a poco le va quitando la careta, desmontando esa imagen hasta dejar al descubierto todas sus contradicciones. Lo interesante es que llega un momento en el que ya no sabes de quién está hablando realmente. La canción empieza señalando a alguien pero también habla de Charli. Y, en realidad, puede hablar de cualquiera de nosotros. De hecho, Charli contaba que muchos de sus amigos, después de escuchar la canción, se habían sentido identificados con el personaje que describe. Esta reacción termina siendo casi el verdadero significado del tema. En el momento en el que crees reconocer a alguien dentro de «Persona» o si te incomoda, probablemente sea porque también reconoces algo de ti en ella.
«Persona» cuestiona hasta qué punto nuestra identidad deja de pertenecernos cuando empezamos a construirla en función de la mirada ajena

«Feel so special just to know you»
«Magic Metal Montana» es una dedicatoria a A. G. Cook. Charli lo menciona directamente y enumera detalles que admira de él. A lo largo del tema, la artista también reconoce que pocas personas han estado tan presentes en su trayectoria como él. No únicamente como el productor responsable de algunos de los discos más importantes de su carrera sino como alguien que ha estado presente mucho antes de que el resto entendiera hacia dónde quería llevar su música y en quien siempre ha encontrado un apoyo incondicional. En un álbum marcado por la ansiedad, la identidad y el miedo a no estar nunca a la altura, «Magic Metal Montana» ofrece uno de los pocos momentos de certeza. Frente a todas las preguntas que Charli se hace sobre sí misma, aparece la tranquilidad de saber que existe alguien que permanece a su lado incluso cuando todo lo demás cambiaba y que haría cualquier cosa por ella. Alguien que conoce a Charli fuera de la narrativa que se ha construido alrededor de ella. La canción también reivindica el valor de las relaciones creativas dentro de una industria cada vez más obsesionada con el éxito y los resultados.
«Magic Metal Montana» no es el único tema en el que Charli habla de la importancia de la amistad. De hecho, «Rock Music» ya había introducido esta idea

«Nothing’s gonna last forever and no one’s gonna last forever»
«No One Lasts Forever» da inicio con una conversación entre Charli y David Cronenberg sobre el momento en que una obra deja de pertenecer por completo al artista. El cineasta recuerda que años después del estreno de una de sus películas alguien le habló de una escena que para esa persona había sido fundamental y de la que él apenas recordaba. Es entonces cuando comprende que una vez la obra sale al mundo, deja de pertenecerle únicamente y pasa a formar parte de la experiencia de quienes la reciben.
Nada permanece para siempre, tampoco quienes crean las obras que admiramos ni la forma en la que son percibidas

A lo largo del tema, Cronenberg repite una y otra vez «They’re dead. They’re gone» hasta que el estribillo se convierte en un mantra hipnótico e incómodo. Mientras, aparecen imágenes que recorren distintos momentos de la trayectoria de Charli. Fragmentos del fin de la era Brat como el momento en el que le prende fuego a una pancarta de sí misma en «party 4 u«. A esos recuerdos se suman el resto de canciones de «Music. Fashion. Film.» creando un viaje interno en el que la artista recorre diferentes versiones de sí misma hasta llegar a la confrontación más difícil. La de su propia desaparición.
«No One Lasts Forever» habla de esa pérdida de control pero también de la fragilidad del ego. De lo fácil que resulta pasar de sentirse invencible y estar convencido de que eres imprescindible a cuestionarlo absolutamente todo y sentir que no significas nada

UNA LISTENING PARTY PENSADA PARA LOS FANS
En un momento en el que parece que cualquier experiencia solo existe si alguien la graba y la sube a redes, durante la proyección estaba completamente prohibido grabar o hacer fotografías ya que antes entrar a la sala todos los asistentes tuvieron que entregar sus dispositivos. La medida no solo evitaba las filtraciones del álbum antes de su lanzamiento sino que cambiaba por completo la manera de vivir la experiencia. Si el álbum gira en torno a la sobreexposición y la relación casi enfermiza que mantenemos con las cámaras, la listening party proponía exactamente lo contrario. Desaparecer durante una hora para devolver la atención a lo que realmente importaba. A las canciones y a las palabras de Charli.
También fue una gira de presentaciones sorprendentemente democrática. Madrid recibió exactamente el mismo trato que ciudades como Londres, Nueva York o Los Ángeles y la experiencia fue prácticamente idéntica en todas las ciudades. Un detalle que dice mucho de una artista que entiende su comunidad como un público global y no como una jerarquía de mercados. A todo ello, se sumó un cuidado poco habitual por parte de la organización. A pesar de las altas temperaturas, se repartió agua entre quienes esperaban en la cola durante horas. En conjunto, la listening party consiguió algo poco frecuente. Creó una experiencia cuyo valor residía precisamente en haber estado allí.

«MUSIC. FASHION. FILM» es mucho más que un disco
A lo largo del proyecto, Charli intenta entender quién es cuando desaparece el personaje que ha construido para los demás. Pero el disco nunca plantea la identidad como un ejercicio individualista. Somos también las personas que han pasado por nuestra vida, las conversaciones que nos han cambiado, los lugares que ocupamos, las películas y la ropa con la que aprendimos a expresarnos y la música que termina poniendo palabras a cosas que no podemos explicar. Antes de convertirnos en alguien primero aprendemos a través de todo aquello que admiramos.
El recorrido del disco comienza desde la duda, desde la necesidad de averiguar una respuesta y termina aceptando que quizá nunca exista una definitiva. Canción tras canción, la artista desmantela las distintas versiones de sí misma hasta enfrentarse a la más difícil. La última. La que incluso ella había terminado creyéndose. En lugar de resistirse a esa transformación, Charli acepta que todo es un proceso constante de pérdida y descubrimiento. Reinventarse no siempre nace de la ambición sino también de la necesidad de dejar morir una vida que ya no te pertenece.
Y ahí es donde Charli demuestra ser una compositora excepcional. Habla de sus miedos, de sus contradicciones y de sus relaciones sin caer en que el oyente conozca cada detalle de su intimidad. Parte de sus propias experiencias para hablar de inquietudes que trascienden su propia historia. ¿Quién eres cuando ya no necesitas responder a las expectativas de los demás? ¿Qué sucede cuando tampoco te reconoces a ti misma? El álbum entiende que crecer también implica decepcionar y aceptar que quizá esa versión nunca existió.
Además, Charli propone un proyecto que no termina cuando acaba la última canción. «MUSIC. FASHION. FILM.» reivindica el tiempo, la atención y la curiosidad. Es un álbum que invita a volver sobre él, a descubrir referencias que habían pasado desapercibidas y a entender que ninguna decisión creativa está ahí por casualidad. Es un álbum que impresiona en la primera escucha pero que encuentra una forma de decir algo nuevo cuando vuelves a escucharlo.

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