SS26 ES EL SEGUNDO ADELANTO DE LA NUEVA ERA DE CHARLI XCX

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“SS26” no es sólo una temporada más, es un desfile que anuncia una fecha de caducidad. La de una generación demasiado agotada para seguir fingiendo que todavía cree en algo y la de un sistema que funciona en piloto automático. La pasarela no se detiene y el cansancio es la base sobre la que se mantiene el espectáculo

“We’re walking on a runway that goes straight to hell”

La estética visual alrededor de “SS26” representa la despersonalización. Podemos ver a varias versiones de Charli interpretando un papel distinto. La imagen de campaña que desfila con outfits completamente opuestos. La de detrás del backstage mientras distintas manos la maquillan y la recomponen constantemente. La que observa y juzga en primera fila. La que cae mientras las demás siguen caminando. Cada versión existe para satisfacer una expectativa distinta. Y la verdadera Charli queda completamente desdibujada detrás de todas estas imágenes hasta volverse irreconocible incluso para sí misma. No queda claro cuál de todas esas versiones responde realmente a ella y cuál pertenece ya a la imagen que la industria espera consumir.

Sin embargo, Charli no observa la moda únicamente desde fuera. El tema es una respuesta de alguien que ha tenido que aprender a entrar en una industria a la fuerza, entendiendo muy pronto que la pasarela no siempre ha estado construida para alguien como ella. Durante años, Charli ha hablado abiertamente de cómo las marcas de lujo ignoraban su presencia al comienzo de su carrera e incluso cómo para algunas alfombras rojas tuvo que comprarse sus propios vestidos de diseñador porque ninguna firma quería vestirla todavía. Y esta imagen también se ve reflejada en “SS26”. Charli ha elegido a todas estas versiones de sí misma para que suban por primera vez a la pasarela y la crucen. Por eso resulta tan importante la manera en que Charli se representa.

“Think my politics could work as a press strategy”

Cuando la artista sugiere usar su política como estrategia de prensa o su herencia como “USP” (Unique Selling Proposition) no está hablando sólo de sí misma. Está hablando de toda una nueva generación de artistas obligados a convertir su identidad en marca personal. Ya no basta con hacer música o vender tu arte. El artista debe también vender partes de sí mismo. Su discurso e incluso sus contradicciones sirven para diferenciarse dentro de un mercado sobresaturado. Y Charli es plenamente consciente del papel que juega dentro de la industria y acepta que está demasiado integrada en el sistema como para escapar de él.

Justo por eso, “SS26” no condena únicamente la moda. Charli parece aceptar que el arte también ha sido absorbido por el consumo. La música, el cine, la moda o internet ya no funcionan como espacios de intercambio sino que están diseñados para circular rápido y desaparecer de forma más rápida. Todo ocurre a una velocidad tan rápida que nada permanece el tiempo suficiente para ser acogido realmente.

La cultura ya no parece construirse para permanecer sino para mantenernos permanentemente estimulados y emocionalmente vacíos. Toda esta saturación está producida desde el agotamiento

Sin embargo, dentro de esa aparente desesperanza, Charli encuentra algo parecido a un refugio. El estilo. La artista entiende que la imagen forma parte del mismo sistema que critica pero aun así sigue necesitando refugiarse en ella. Y por ello, el tema no ridiculiza la superficialidad. Entiende la necesidad que existe detrás de ella. Porque el problema no es que sigamos aferrándonos a la moda para sentirnos mejor sino que quizás es una de las pocas cosas que todavía nos hace sentir visibles. Incluso sabiendo que nada nos podrá salvar, seguimos buscando, en una silueta o comprando esa prenda que tanto deseábamos (incluso si es fea y no es alta costura), esa sensación de control dentro de una realidad que no nos la ofrece.

Las referencias de “SS26”

Gran parte de las escenas del videoclip parecen construidas a partir de referencias muy concretas. Uno de los planos más claros es cuando Carrie Bradshaw cae en medio de la pasarela en uno de los episodios de Sexo en Nueva York, rompiendo con la fantasía perfecta del desfile. Carrie no cae de forma elegante sino de forma humillante y el show sigue avanzando mientras Heidi Klum pasa por encima de ella para continuar caminando. En “SS26”, la pasarela es un espacio donde cualquier atisbo de humanidad desaparece en favor de la imagen. Nada se detiene para recoger a nadie. Continúa. Y la moda pasa a convertirse en un entorno donde el cuerpo y la identidad terminan adaptándose según lo que el show necesita en cada momento. El cuerpo que rompe con la belleza visual se convierte inmediatamente en un obstáculo que debe ser esquivado para que todo siga funcionando.

Videoclip de “SS26” de Charli XCX y escena de la Temporada 4, Episodio 2 de Sexo en Nueva York

Un cambio en la narrativa entre ambos singles

“SS26” y “Rock Music” parecen hablar de la artificialidad pero lo hacen desde estados emocionales y perspectivas completamente distintas. Una mira directamente hacia su audiencia y la otra hacia la industria. En “Rock Music”, la imagen todavía tiene un poder transformador que la artista utiliza a su favor. Hay placer en exagerarla y esconderse dentro de ella. La artista también se dirige directamente a quién la escucha porque todavía cree en la posibilidad de conexión a través de la música. En “SS26”, esa idea desaparece por completo. Charli pierde la capacidad de escapar de su imagen incluso cuando ya no queda nada detrás.

En ambos temas se utilizan guitarras y melodías que nunca terminan de explotar del todo pero el efecto que producen también es radicalmente diferente. En “Rock Music”, las guitarras son una extensión del caos y la melodía genera una sensación constante de estar a punto de colapsar sin llegar nunca a hacerlo. En “SS26”, la producción elimina completamente esa euforia y refuerza constantemente esa sensación de vacío. Nada termina de explotar porque la canción parece incapaz de sentir algo con suficiente intensidad como para hacerlo.

“SS26” no sólo es una crítica a la moda o a la industria musical, es un diagnóstico de la cultura. Charli ya no parece creer que la música pueda salvarla ni salvarnos. Y ese es el verdadero mensaje del tema. Aceptar la derrota. No luchar contra el vacío sino aprender a existir dentro de él

Aina Martín Merino
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