
Miley Cyrus ha vuelto a cambiar de piel. Aunque esta vez ha empezado por quitarse una parte del nombre. La artista, presentada oficialmente ahora simplemente como Miley, ha estrenado ‘Bass Persuades’, primer single y canción titular de su décimo álbum de estudio, que llegará el próximo 18 de septiembre.
Y había cierta curiosidad por saber hacia dónde iba todo esto. Los primeros avances del proyecto podían hacer pensar en guitarras, bajos bastante marcados y otro acercamiento al rock después de Something Beautiful. ‘Bass Persuades’ responde enseguida: por ahora, Miley quiere bailar.
La canción entra directamente en un dance pop oscuro de sintetizadores ochenteros, bajos insistentes y un primer verso casi hablado. Hay algo sucio en la producción que le viene bien. No pretende sonar enorme desde el primer segundo y tampoco parece construida alrededor de esos veinte segundos que después tienen que funcionar en TikTok.
De hecho, la canción parece estar bastante enfadada con todo eso.
Miley quiere que dejemos el teléfono y volvamos a bailar
El punto de partida de ‘Bass Persuades’ es sencillo. Miley mira una pista de baile y se pregunta por qué ya nadie parece querer bailar.
A partir de ahí empieza a disparar contra una generación que vive mirando una pantalla, recuerda aquella época en la que MTV todavía podía convertir una canción en un acontecimiento y llega a pedir directamente una vuelta a lo analógico. Hay teléfonos, drogas, noches que desaparecen demasiado rápido y hasta una referencia bastante incómoda al fentanilo.
No profundiza especialmente en ninguna de esas cosas. Tampoco creo que quiera hacerlo. Son imágenes que van pasando mientras el bajo sigue golpeando debajo.
Lo interesante es quién está haciendo esta crítica. Miley lleva prácticamente toda su vida creciendo dentro de cada nueva etapa de la cultura pop. Disney Channel, MTV, YouTube, Twitter, Instagram, TikTok. Ahora parece mirar todo eso desde cierta distancia y echar de menos cuando una canción podía obligarte a levantarte.
Incluso recupera el “can’t stop, won’t stop” asociado a We Can’t Stop. Miley sabe perfectamente que estamos reconociendo referencias.

Y entonces aparece Dua Lipa
Hay otra sensación de déjà vu bastante más reciente.
Cuando llega el estribillo y Miley empieza con “The kids don’t wanna dance”, resulta difícil no pensar durante unos segundos en Training Season de Dua Lipa.
No hablamos de una melodía idéntica ni hay aquí motivo para empezar una conversación sobre plagios que no existe. El parecido está especialmente en cómo entra la melodía sobre la base, el fraseo y esa manera de estirar la primera parte del chorus antes de resolverla. Después de escucharlo varias veces, la asociación sigue ahí.
Y quizá sea uno de los problemas del single.
‘Bass Persuades’ quiere recuperar una forma de hacer pop muy determinada, pero durante ese camino aparecen demasiados recuerdos. Un poco de Madonna. Algo de Britney Spears en su etapa más electrónica. New wave. El dance pop de finales de los 2000. Y, de repente, Dua Lipa.
Nada de esto hace que la canción sea mala. Al contrario, funciona muy bien cuando entra en su ritmo y probablemente crecerá bastante en clubes y remixes. Pero cuesta encontrar ese elemento que puedas señalar inmediatamente y decir: esto pertenece únicamente a Miley.
Por ahora.
El vídeo entiende mejor la propuesta
Donde hay muchas menos dudas es en el videoclip dirigido por Mert Alas.
Miley entra en un club nocturno y prácticamente se adueña de él. Mesas, cuero, cuerpos, bailarines semidesnudos, tacones, una calle mojada y una coreografía que ocupa una parte importante del vídeo. Hacía tiempo que un lanzamiento suyo no dependía tanto del movimiento físico.
También aquí las referencias son evidentes. Hay imágenes que podrían convivir sin demasiados problemas con el pop de Madonna, Janet Jackson, Britney Spears o incluso la primera Lady Gaga. Miley arrastrándose sobre una mesa, rodeada de hombres mientras avanza por un espacio oscuro, tampoco intenta esconder precisamente de dónde viene parte de este imaginario.
Pero en vídeo funciona.
Quizá porque ella tiene suficiente presencia para soportarlo. A estas alturas Miley puede ponerse en medio de veinte bailarines, vestida prácticamente con ropa interior y cuero, y seguir siendo lo primero que miras. Hay artistas que necesitan que el videoclip construya una estrella alrededor de ellas. Miley lleva demasiados años siendo una como para tener ese problema.
El resultado tiene algo que muchos videoclips pop actuales han perdido: pasan cosas durante cuatro minutos.
Parece una observación ridículamente básica, pero últimamente tampoco lo es tanto.
‘Bass Persuades’ necesita más de una escucha
La canción tiene un inconveniente curioso para ser el primer single de una nueva era: el vídeo entra antes que el propio tema.
La primera escucha puede dejar una sensación algo fría. El estribillo no tiene la inmediatez de Flowers, ni parece que esté buscando tenerla. Tampoco hay un momento evidente preparado para convertirse mañana en un trend. En la segunda y tercera escucha empiezan a aparecer el bajo, algunos pequeños detalles de producción y ese chorus que termina quedándose más de lo esperado.
Aunque parte del motivo sea que jurarías haber escuchado algo parecido antes.
Eso deja ‘Bass Persuades’ en un sitio bastante más interesante que el de otro regreso diseñado para asegurar un número uno. Miley podría haber elegido una canción muchísimo más evidente después de la recepción comercial relativamente discreta de Something Beautiful. Ha preferido presentar un tema de cuatro minutos sobre gente que ya no baila acompañado por un videoclip lleno de gente bailando.
Hay algo bastante divertido en eso.
También conviene no sacar demasiadas conclusiones sobre el disco todavía. Bass Persuades tendrá diez canciones e incluye una colaboración con Model/Actriz, la banda neoyorquina de art punk, además de la participación de Andrew Wyatt. Sobre el papel, no son precisamente dos nombres que hagan pensar en un álbum entero de dance pop convencional.
Así que este primer adelanto deja más preguntas que respuestas. Pero al menos vuelve a existir la sensación de que Miley está empezando una era y no simplemente publicando una canción.
Y sí, Dua Lipa probablemente también debería escuchar ese estribillo.
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