El fenómeno «Evergreen»

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Cada diciembre, las listas musicales tienen una metamorfosis. Los ritmos urbanos y el pop de vanguardia ceden el puesto a los tradicionales arreglos de cuerda que tienen más de medio siglo y nos acompañan en cada navidad. 

Pero lo más curioso no es que escuchemos a clásicos como Frank Sinatra, sino que artistas como David Bisbal, Danna Paola o Ariana Grande parecen competir por ver quien hace la versión definitiva de los villancicos que hemos escuchado una y otra vez. 

Los royalties eternos 

En la industria musical, un éxito navideño es algo parecido a una pensión vitalicia. Es decir, mientras que un hit en verano tiene una “vida útil” de pocos meses, un estándar navideño se convierte en un activo cíclico, ya que, aunque solo lo escuchemos en esta época, suele repetirse de año en año. 

El mayor ejemplo de ello es Mariah Carey y su “All I Want For Christmas Is You”, que genera más de medio millón de dólares al año solo en derechos de autor. Es decir, cada navidad, una de las canciones más escuchadas es esta, por lo que la mayor parte de sus ingresos anuales solo provienen de una canción que salió hace años y que solo por ser la fecha que es, se consume en masa. 

Y esto es lo que intentan hace muchos músicos actuales. Al versionar clásicos como “Last Christmas” o “Santa Claus Is Coming To Town”, los artistas se aseguran entrar en las playlist que hacen las aplicaciones de música que los usuarios escuchan en bucle durante treinta días seguidos. 

La nostalgia como lugar seguro

La navidad es, habitualmente, el momento en el que se comparten más momentos, ya sea con amigos o familiares. El público entonces no busca la innovación cuando está decorando su casa, sino el confort.

Esto quiere decir que preferimos una cara conocida, como nuestro artista favorito, cantando algo que ya conocemos, es decir, un villancico, antes que una canción nueva que quizá no suene a lo que nosotros asociamos con la navidad. 

Los artistas modernos buscan sonar atemporales. Al grabar con orquestas o arreglos de jazz, se alejan de las modas pasajeras de producción tales como el autotune o el trap, para que su versión pueda seguir perdurando dentro de veinte años. 

Casos recientes

Muchos artistas han sucumbido a esta tendencia, tanto dentro como fuera de nuestro país. Uno de ellos ha sido David Bisbal, que ha apostado por “Todo es posible en navidad”, un proyecto que busca consolidarlo como el referente de las fiestas españolas mediante un pop melódico de gran orquestación. 

En una línea similar, Danna Paola se ha sumado al fenómeno con su propia interpretación de “Last Christmas”, el eterno hit de Wham!, adaptándose a una estética pop contemporánea, mientras que Sebastián Yatra ha revitalizado “Santa Claus is coming to town”.

Entonces, ¿es falta de creatividad o estrategia maestra?

Más que falta de ideas, los covers navideños son una declaración de permanencia. En una era del consumo efímero y rápido, los artistas buscan los villancicos para anclarse en la memoria colectiva. Al final del día todos quieren que su voz sea la que acompañe a la siguiente generación mientras abren sus regalos, 

Maren Carmena
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