El éxtasis espiritual de Rosalía en “Sauvignon Blanc”

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Sauvignon Blanc es el tercer trabajo audiovisual de la artista dentro de la era LUX. Dirigido por el fotógrafo Noah Dillon, artífice de todo el universo visual y fotográfico del disco, el videoclip construye un relato claro. Abandonar el exceso para recuperar el sentido de lo esencial. La fecha de estreno fue anunciada el pasado lunes, tomando por sorpresa a todos y generando expectación entre el público.

Lo material se convierte en una condena y renunciar a ello es un acto de liberación

Inspirada en la figura de Santa Teresa de Jesús, icono femenino de la espiritualidad del Siglo XVI y figura clave en la Reforma Católica y el desapego radical, Rosalía convierte Sauvignon Blanc en una puesta en escena del desprendimiento. Es por esto que casi toda la letra del tema, excepto el título se interpreta en castellano.

Aunque Santa Teresa de Jesús nació en el seno de una familia acomodada, eligió una vida austera renunciando a las comodidades y lujos que la rodeaban. De manera similar, Rosalía refleja este espíritu. La artista reniega de los Jimmy Choo, las perlas y el caviar. Incluso es capaz de regalar su piano de pared, renunciando a un pedazo de sí misma. Ofrecer su piano no es solo desprenderse de un objeto más, es un acto de entrega y de confianza.

El verdadero sacrificio consiste en aprender a confiar en que incluso cuando dejamos ir aquello que nos define somos capaces de renacer. La entrega total no solo consiste en renunciar a lo superficial sino también en aprender a soltar aquello que tenga valor para abrir espacio a un propósito mayor

En cambio el videoclip narra otra interpretación. Rosalía está perdida (en el desierto o en la vida), atrapada por el lujo que antes la definía y abandonada por un amor terrenal. Aparece un coche y con él, el recuerdo de un lugar donde fue feliz. El mismo que la lleva de nuevo al punto de partida. En el videoclip aparecen escenas fragmentadas. Rosalía compartiendo intimidad con una figura cuyo rostro nunca llegamos a ver. Solo la silueta de un cuerpo y unas manos que la acarician. La decisión de no mostrar su cara lo despersonaliza. No importa quién es. Importa lo que representa.

Hasta el objeto más lujoso está guiado por lo divino. Lo divino se encuentra en todas partes. Nada escapa a su influencia. Ni la riqueza, ni el poder, ni la vanidad.

El Rolls Royce, otro elemento clave tanto en la letra como en el videoclip, con una cruz cristiana colgada en el retrovisor, avanza por el desierto. Una presencia invisible lo conduce llegando hasta Rosalía, quien permanece inmóvil en el suelo. Durante unos segundos parece amenazar con arrasar el cuerpo de la artista pero se detiene. La artista acepta la redención, entregándose a su destino sin resistirse. Ya no se apoya en lo que posee ni en su propio cuerpo.

La figura que la levanta se interpreta como una presencia divina que la rescata

Y aquí aparece la secuencia más potente y reveladora del videoclip. La levitación. Lo que parecía que iba a arollarla, la envuelve y en esa unión Rosalía deja atrás los miedos, las dudas y el apego para sostenerse únicamente en la fe. Abandona un amor para acoger a otro. Esta referencia está relacionada directamente con Santa Teresa de Jesús, quien también experimentó levitaciones descritas como éxtasis que elevaban el cuerpo. La escena también puede interpretarse como una alusión a Jesús, quién pasó cuarenta días y cuarenta noches en el desierto. Durante este tiempo de soledad y debilidad física, resistió tres tentaciones. El placer, la fama y el poder. Esta figura ahora guía y protege a quienes confían en Él.

La destrucción no como caos sino como génesis

No es la primera vez que el fuego aparece visualmente en los proyectos de Rosalía. Ya lo vimos en “De aquí no sales (Cap.4: Disputa)” del Mal Querer y en “Delirio de grandeza” durante la era Motomami, donde el fuego simbolizaba ruptura, riesgo y liberación. En este videoclip, el fuego adquiere un sentido mucho más profundo y espiritual. No se limita a destruir lo externo o expresar rebeldía. No es caos ni riesgo. Las llamas también surgen de su interior, quemando recuerdos, pensamientos y apegos que la habían definido. El fuego no solo rompe sino que purifica. Transforma la confusión en claridad y la amenaza en salvación. En este renacer, el incendio no es un acto de desafío. Las llamas no la destruyen sino que son su luz.

«Y si me rompo con esto, pues me romperé ¿Y qué? Solo hay riesgo si hay algo que perder. Las llamas son bonitas porque no tienen orden. Y el fuego es bonito porque todo lo rompe» (SAKURA, MOTOMAMI)

Si el fuego encarna la purificación, el vino representa la transformación

Aunque visualmente la copa de vino aparece solo en un plano, adquiere relevancia en el mensaje de la canción. El Sauvignon Blanc, un tipo de uva cuyo nombre deriva del francés sauvage (salvaje), encarna la unión entre la elegancia y lo humano. La metáfora refleja el espíritu de la visión teresiana. Vaciar el alma para que lo esencial aflore. Dejar que lo que duele se hunda al fondo de la copa y lo que permanece permita brindar por un “futuro dorado”. En ese brindis existe una reconciliación con lo que está por venir. Es un acto de aceptación y esperanza. El lujo se sustituye por una riqueza más profunda. La abundancia en la esencia.

Rosalía canta al Sauvignon Blanc, pero brinda con otro vino ...

Cómo la moda también forma parte de la narrativa

Rosalía aparece enfundada en un vestido de John Galliano de 1998. Sin embargo, es el choker el que aporta un matiz al conjunto. Su estructura de perlas de vueltas y capas irregulares que caen sobre su cuello y pecho, se asemeja a la forma del rosario. Las piezas de archivo conviven con el pasado y la transformación. Las perlas, tradicionalmente asociadas al lujo y la opulencia, dejan de ser un complemento para convertirse en un símbolo. La perla es la única piedra preciosa que no nace de la tierra sino del interior de un ser vivo. Es la joya anterior a todas las joyas.

PRÓXIMAS FECHAS DEL «LUX TOUR 2026»

La publicación del videoclip de Sauvignon Blanc llega en un momento estratégico. A pocas semanas del inicio de su gira internacional de la artista. La gira arranca el próximo 16 de marzo en Lyon (Francia), marcando el comienzo de un recorrido que se extenderá hasta septiembre de 2026, concluyendo en San Juan (Puerto Rico). En España, Rosalía ofrecerá una serie de conciertos como parte de su gira. Actuará en el Movistar Arena los días 30 de marzo, 1, 3 y 4 de abril de 2026 y en el Palau Sant Jordi los días 13, 15, 17 y 18 de abril de 2026.

La evolución visual de Rosalía

Sauvignon Blanc, la undécima canción del disco, representa un punto culminante dentro de la era LUX. En comparación con trabajos anteriores, este nuevo videoclip marca una evolución en su construcción narrativa y su carga simbólica. A diferencia de La Perla, la propuesta resulta más consistente a nivel visual. Cada elemento está cuidadosamente integrado y contribuye a reforzar el mensaje del tema sin distracciones.

La única manera de salvarnos es a través de la intervención divina como ya nos adelantaba en Berghain

Por otro lado, en Berghain la estética intensa y oscura se percibía casi abrumadora, con elementos acumulándose hasta llenar cada espacio. Al final del videoclip aparecía una paloma que no era completamente blanca. Un guiño sutil a la fe incipiente todavía no purificada, en una etapa inicial de transformación. La narrativa visual reflejaba un primer contacto con lo espiritual, con un tono experimental que dejaba más abierta la interpretación. En contraste, Sauvignon Blanc muestra la transformación plena. La renuncia es total. El Rolls Royce arde y la levitación simboliza la entrega definitiva, pasando de la exploración inicial de la fe a su transformación plena.

Aunque más sobrio que Berghain, Sauvignon Blanc consigue un impacto visual memorable. La simplicidad del desierto, la paleta de colores cálidos y el minimalismo de la puesta en escena no le restan fuerza, permitiendo que el momento de la levitación se convierta en el clímax dentro de la narrativa de LUX.

Se especula que Reliquia podría tener su propio videoclip ya que hasta ahora no cuenta con un visualizer oficial, lo que deja abierta la puerta a futuros lanzamientos. De manera similar, se rumorea que Magnolias también podría tener vídeo. El responsable de la realización mencionó este proyecto en una publicación de Instagram, avivando los rumores sobre su publicación. Un videoclip para La Yugular también resultaría especialmente interesante, dada la fuerza visual en su letra.

Aunque lo visual impacta, la lírica es la columna vertebral del proyecto. La sobriedad y el minimalismo en la producción dirigen la mirada hacia los elementos esenciales

Sauvignon Blanc impresiona pero a nivel conceptual se nota un contraste con eras como El Mal Querer y Motomami, donde la artista construía universos densos y complejos. La narrativa no solo acompañaba la música sino que era experimental y estaba cargada de múltiples capas de interpretación. En comparación, LUX es más directo. Su narrativa es coherente pero menos laberíntica o multifacética que en las eras anteriores.

Renunciar incluso a una parte de ti misma es un acto de creación

En Sauvignon Blanc, el mensaje de Rosalía es claro. Cuando el brillo exterior se apaga o cuando todo arde en llamas, emerge la verdadera luz. No se trata de una iluminación literal sino de un proceso de transformación que surge al vaciarse, al mirar hacia dentro y reconstruirse a partir de lo que permanece cuando todo te ha abandonado, incluso la fe en Dios. Es desprenderse, desaprenderse a una misma y confiar, incluso cuando no hay razones para confiar.

La interpretación es libre. Se trata de confiar en que al dejar ir, algo que no puedes ver te sostiene sin condiciones. Ya sea Dios o la fe en ti misma


Aina Martín Merino
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