Sónar anuncia su propia muerte y deja en el aire el futuro del festival

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Página web del Sónar

Por Michaels Mads · 28 de octubre de 2026

El festival barcelonés ha publicado una esquela, ha borrado su historial de Instagram y ha convertido su web en un libro de condolencias. La organización todavía no ha explicado qué significa exactamente esta despedida.

La campaña apareció el 27 de octubre con una imagen de un ataúd y una inscripción que parece escrita para cerrar una historia: «1994–2026. Sónar ha muerto». El mensaje se difundió mediante esquelas en prensa y un vídeo en redes sociales. Al mismo tiempo, las publicaciones anteriores de la cuenta de Instagram desaparecieron y la web oficial abrió un espacio para que el público dejara mensajes de despedida. Todo está planteado como un funeral, pero la organización no ha anunciado formalmente la cancelación de las próximas ediciones.

El peso de un nombre en la electrónica

Sónar es uno de los nombres más reconocibles de la cultura electrónica de Barcelona. Durante décadas ha vinculado programación musical, experimentación audiovisual y conversaciones sobre tecnología y creación contemporánea. Su identidad no se limita a los grandes escenarios: buena parte de su influencia procede de haber dado visibilidad a artistas y lenguajes que todavía no formaban parte de la conversación más amplia. Por eso, una campaña que parece despedirse del propio festival tiene un impacto que va mucho más allá de un cambio de logotipo.

Esa es la cuestión que, por ahora, sigue abierta. Según la información difundida por EFE el 27 de octubre, la organización no confirmó ni desmintió el significado de la esquela y anticipó novedades para los días siguientes. Sin ese pronunciamiento, sería precipitado asegurar que Sónar desaparece. El funeral podría preceder a una transformación de marca, a un cambio de formato o a una despedida, pero ninguna de esas hipótesis debe presentarse como un hecho. La ambigüedad forma parte del mensaje que el festival ha decidido lanzar.

Una historia que llega en un momento delicado

La incertidumbre tampoco aparece en el vacío. El festival ya había afrontado controversias sobre sus vínculos empresariales y las decisiones de algunos artistas respecto a su participación. MADSHION informó de esas protestas y de las preguntas que planteaban sobre la relación entre cultura, patrocinio y estructuras de propiedad. Eso no demuestra que la campaña actual tenga relación con aquellos episodios, pero ayuda a entender por qué cualquier movimiento alrededor de Sónar se observa con especial atención.

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Vaciar una cuenta de Instagram y pedir condolencias convierte al público en participante de una narración cuyo desenlace todavía desconoce. Es una estrategia especialmente llamativa en un festival que ha construido buena parte de su personalidad alrededor de la innovación y las experiencias que rompen con lo esperado. Sin embargo, la provocación tiene un límite informativo: quienes han seguido el festival durante años merecen saber si están ante un final real o ante el comienzo de algo distinto.

A fecha de 28 de octubre, lo verificable es la existencia de la esquela, el vídeo, el libro de condolencias y la ausencia de una explicación definitiva por parte de la organización. Hasta que Sónar comunique qué ocurrirá con su futuro, lo responsable es hablar de una muerte anunciada como parte de una campaña, no de un cierre confirmado. Mientras tanto, el festival ha conseguido que la escena electrónica vuelva a mirar hacia Barcelona, esta vez sin necesidad de anunciar un solo artista.

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