VEN’NUS: «Necesitamos a más mujeres productoras»

Featured image for “VEN’NUS: «Necesitamos a más mujeres productoras»”
VEN’NUS es una artista que se encuentra en un momento de exploración. En esta conversación hablamos con la artista sobre la industria, el impacto de las redes sociales, la presión de lo inmediato y también de la calma. Pero sobre todo de su nuevo proyecto «mai vista trista» y de como no se cierra a una sola dirección en su forma de entender la música

A: ¿Cómo empezaste con la música? V: Mi madre estaba en un grupo de música barroca antes de que naciera y desde pequeña veía cada jueves los ensayos en casa. Era un género muy concreto y hacían conciertos acapella en iglesias. Entonces creo que me salió como un poco ya de allí. Y ya me apuntaron a canto e iba también a clases de batería y piano. Luego lo dejé y en la adolescencia lo retomé pero en un formato más nicho.

A: Y en lo melódico, ¿sientes que te ha influenciado esto en los coros? V: Sí, un montón. De hecho, en algunas canciones ahora ya empiezo a dejar la voz principal más limpia. Pero ha sido un desapego porque sí que venía como muy de raíz. La gente con la que trabajaba entonces decía «Ya está, ¿no? Para ya de hacer 50 pistas de voces solo» A: ¿Entonces crees que más es menos o menos es más? V: Depende de la canción. Eso es lo que estoy aprendiendo. Hay canciones que igual necesitan menos y que esto suma más porque igual suma más la producción. Cuanto más vacía es la voz más énfasis puedes poner en la producción. Y hay canciones que no lo necesitan tanto. Entonces sí.

A: Durante la pandemia empezaste a compartir tu música, ¿cómo viviste todo lo que estaba sucediendo? V: Supongo que todos estábamos un poco bloqueados y abrumados con la información de fuera. Entonces me vino bien para generar el lenguaje que tengo ahora con la música. Cuando pasan muchas cosas fuera, luego necesitas encerrarte y yo tengo este lenguaje.

«Me quedé con la parte de querer armonizar las cosas, de darle importancia a la voz principalmente»

A: En varias entrevistas mencionas cómo te han influenciado tus amigos y las batallas de rap, ¿podrías contarnos un poco más respecto a esto? V:En una optativa de música que teníamos en la ESO, teníamos un profe que nos enseñó cómo producir algunas cosas. Y yo en aquel momento escuchaba rap español. Me he desvinculado un montón de la escena del rap pero sí que las primeras letras que escribía eran pensadas para un beat de rap. Escribía con una métrica sin melodía. De alguna forma esto sí que me ha influenciado a la hora de escribir. Pero a la vez yo no me creía que podía estar delante. Nunca veía a ninguna chica rapera o alguna mujer que estuviera delante. No tenía ningún referente. Entonces empecé a grabar a mis amigos y les cobraba por grabarles con el micro de mi casa. Era como mi primer sueldo aunque también trabajaba en un bar en aquella época. Me compré un micro y una tarjeta de sonido y la tarjeta de sonido la tuve hasta hace nada.

A: ¿Crees que el sistema educativo debería enseñar producción musical? V: Sí. He ido a dar algunas charlas en institutos e incluso en primaria y creo que es muy importante. Pero a la vez, la educación está muy atrasada en muchos aspectos. Toda la reivindicación y todo lo que está sucediendo es porque el sistema se ha quedado estancado. Entonces creo que es muy difícil si no tienen recursos hacerlo. Pero creo que sería increíble ofrecerles lo máximo ceñido a la actualidad y a la realidad laboral. Porque me pasa que con muchos amigos míos y amigas que han salido de conservatorios luego dicen «muy bien, yo soy el mejor músico pero luego no sé cómo encontrar trabajo en una industria que justamente puedes encontrar instrumentos ya hechos con inteligencia artificial». Porque hay otras cosas que se tienen que enseñar paralelamente.

A: ¿Qué opinas entonces del uso de la IA? V: Yo la rechazo, la verdad. Entiendo que puede ser una herramienta. Si es una herramienta para transformar tu proyecto ok pero creo que partir de esto para crear… A: ¿Y a nivel visual? V: Ah, bueno. Yo también la he usado. De hecho, el videoclip que tenemos con Mushka, mucha parte de la post-production pasa por la IA. También he trabajado mucho con esto porque vengo del mundo del cine y estoy en contacto con mucha gente que está probando cosas y que experimenta. Es imposible no utilizarlo. También es una decisión estética. Creo que visualmente también es diferente porque hay un equipo detrás haciendo la post-production. Lo que creo que es un poco peligroso es crear ya desde cero. Si es para retocar, al final es como un efecto más. El delay, el autotune y el reverb también son efectos que están ajustados. Si sustituye no me gusta. Pero si es para marcar un estilo sí.

«Empecé a piratear programas de internet y a producir música. Era todo muy cutre y no tenía ni idea. Fui aprendiendo y en la cuarentena fue cuando empecé a subir los temas. Me daba cero corte publicarlo en una época donde no tenías que encontrarte nadie por la calle»

A: ¿Qué opinas respecto al intrusismo laboral? V: Depende mucho del rol porque en la música hay muchas cosas. En el proceso de composición que es el que más toco aunque produzca, creo que no es tan importante tener un estudio académico sino tener algo que decir, un mensaje, ser sensible, entender el mundo, ser creativo y curioso. Pero obviamente en otras situaciones como hacer la parte de sonido que mezcla, maestrización, cosas así, igual entiendo. La gente con la que mejor curro para grabar instrumentos es gente que tiene una formación o que le han metido 10.000 horas. Al final solo es las horas que tú le pones. Depende de qué nivel de aprendizaje lleves pero da igual cómo lo hayas aprendido.

A: ¿Cómo te ha influenciado estudiar cine en tu música? V: A mí hacer cine me molaba mucho y realmente me enseñó mucho. Cómo trabajar en equipo, liderar un equipo que es complicado. Tienes que saber cómo procesar tantas cosas y gestionar tanta gente. Bueno, esto lo aprendí por una parte en el cine y luego también aprendí como que a mí lo que más me gustaba era el montaje, foto y dirección. Entonces, hacer música y hacer un videoclip era como tener el control de 360 de lo que estás ofreciendo. Es como hacer la banda sonora de tu clip. Osea aquí es al revés. Es como hacer el video después de haber hecho la banda sonora. También gran parte de las personas con las que trabajo hoy son amigos que conocí en la universidad y que con el tiempo han acabado formando parte del proyecto de una manera muy natural.

A: ¿Sigues implicada en la dirección de videoclips o has aprendido a delegar? V: Ahora ya estoy intentando delegarlo al máximo. Porque sino la música pierde calidad. Es imposible. O una cosa o la otra. Pero siempre estoy un poco en todo. En la idea creativa haciendo el guión. Al principio sí que lo dirigía pero creo que es mucho más interesante también que alguien aporte un punto de vista diferente. Me gusta también cuando puedo delegar áreas como la dirección, el vestuario o cualquier parte visual del proyecto. Muchas veces las he asumido yo misma por falta de recursos pero cuando las comparto con otras personas disfruto mucho más del proceso. Si siempre haces las cosas desde el mismo ángulo corres el riesgo de repetirte o terminar agotada. Dos mentes son mejores que una.

«Creo que cuando más sincera eres contigo y cuando más te atreves a mostrar tu vulnerabilidad más fácil es que la gente conecte con lo que haces»

A: ¿Cómo vives las relaciones personales dentro de la industria musical? V: Lo veo muy similar a cuando vas a la universidad y por fin encuentras un grupo de gente que le gusta exactamente lo mismo y que tiene los mismos intereses. Es como hacer amigos en parte o conocer gente que le gusta lo mismo que tú. Siempre hay en una carrera de la universidad gente que se nota más la competición. Hay de todo. En la industria es lo mismo. También hay roles. Pero para mí honestamente, es súper importante mantener las amistades de toda la vida o las que quedan de tu vida anterior porque son con las que también aprendes a saber de dónde vienen tus raíces, ya sea culturalmente o entenderte a ti. Pero me mola mucho poder mezclar los dos juntos. Y nutrirte un poco de todo. Hay gente con la que no irías de fiesta, hay gente con la que no irías a tomar un café a las 8 de la mañana. Pero hay de todo al final. Es como la vida en general.

A: ¿Alguna vez te has arrepentido de contar algo demasiado personal? V: No. Si alguna vez he sentido vergüenza de algún tema mío es cuando me hago mayor, cuando pasan los años y revisito algunas canciones antiguas porque pienso «no haría nada así, qué vergüenza que en algún momento haya colgado esto». Pero tampoco lo veo como algo negativo porque forma parte de quién era en ese momento y de mi evolución.

A: Tu música es muy vulnerable. ¿Qué temas consideras que aún no has abordado? A veces ya abordo ciertos temas, pero desde un lugar muy sutil, quizá tan sutil que no siempre se entiende a la primera. Por ejemplo, en mi primer disco no hay ninguna canción explícitamente política aunque también creo que la forma en la que vivimos y nos relacionamos ya tiene una dimensión política en sí misma. Siento que me gustaría escribir más sobre algunos de los problemas que estamos viviendo ahora mismo, intentar señalarlos. Lo que pasa es que eso a veces choca con mi manera de escribir que suele ser más sutil. También me gustaría explorar más el humor y la ironía. Por ejemplo, en Alpes, una canción que hice con María y que es de las más electrónicas del disco, cuento la escena de estar a la salida de un after del Primavera Sound cuando ya ha amanecido, con el móvil al 1% de batería y después de que te hayan dejado plantada. También escribo desde el punto donde te sientes súper ridícula. Creo que todavía tengo mucho que rascar ahí y es un territorio que me interesa explorar más en el futuro.

«La manera en la que vives ya es política»

A: ¿Y quién eres cuando no estás siendo VEN’NUS? V: Creo que aunque hay puntos en común entre las dos siempre ha existido cierta separación. Al principio del proyecto estaba todavía aprendiendo cómo funcionaba todo y entendiendo las dinámica del circuito. También me ha ayudado mucho el hecho de tener un nombre artístico y no utilizar mi propio nombre. Cuando alguien me llama Valeria, conecto con una parte mucho más cotidiana y personal de mí misma. En cambio, VEN’NUS es el espacio donde canalizo mi faceta creativa y artística. No siento que sean dos personas distintas porque al final ambas forman parte de mí, pero sí me ayuda tener esa separación para proteger ciertos aspectos de mi vida y para entender quién soy dentro y fuera de la música.

A: ¿Cómo ha sido tu evolución entre proyectos? V: Empecé con un EP que no lo concebí como un proyecto conceptual. Después llegó Bocaterrosa, que sí fue mi primer álbum como tal. Más adelante saqué un EP más electrónico y ahora este último álbum mai vista trista. Aunque técnicamente solo he sacado dos álbumes largos, en realidad siento que cada proyecto implica un proceso muy profundo de trabajo, de curación y de toma de decisiones. Para mí sí hay una evolución clara pero no la veo como un cambio radical de estilo ni como algo que rompa completamente con lo anterior. No creo mucho en esa idea de “ahora suena totalmente distinto”. Más bien lo veo como un proceso continuo, donde voy afinando y ampliando lo que ya estaba ahí desde el principio.

A: ¿Qué opinas de la etiqueta “nueva ola” o “emergente”? V: Creo que lo nuevo básicamente es porque el titular de la prensa lo necesita poner y también hay desconocimiento. Pero bueno creo que al final todo es mutante. Que pongan la etiqueta de «nuevo» es porque igual les sorprende. A: ¿Qué consideras mainstream actualmente? V: Estoy un poco perdida ahora. No sé si te pasa pero como hay tanta música creo que el mainstream alternativo ha subido. O sea que el alternativo conocido como indie, indie pop sobre todo, está creciendo. Luego también hay mucho trap que sigue funcionando y gente joven que lo escucha. Entonces no sé muy bien en qué punto estamos. Creo que las etiquetas se están perdiendo.

«Cuando se habla de mainstream catalán me cuesta bastante definirlo. Me acuerdo de intentar explicarlo y no saber muy bien cómo. Al final creo que muchas veces nos quedamos con titulares o etiquetas pero ya habían referentes desde hace muchísimo tiempo»

A: En tu último proyecto hablas mucho de tu pueblo y de la calma. ¿Qué consideras tú que es la calma? V: Sobretodo tener la conciencia tranquila. También tiene que ver con cierta estabilidad pero ahora mismo es tan difícil conseguirla porque tienes que sacrificarte para conseguirla. A nivel económico está todo tan mal. Es como esa idea de “ahora trabajo a tope para luego estar tranquila”. Y luego está todo lo inmediato.

A: Y en relación con esa inmediatez, especialmente con TikTok y la forma en la que ahora se consume y promociona la música, ¿sientes que hay presión por adaptar tu trabajo a ese ritmo? V: Creo que TikTok ha hecho bastante daño en ese sentido. No sé si diría “daño” como algo absoluto pero sí ha cambiado mucho la forma en la que consumimos música. Incluso te das cuenta de que tú misma acabas dentro de ese sistema o de que hay canciones pensadas directamente para ese formato. Muchas veces consumes esos diez segundos y no la canción completa. Yo no lo hago así pero entiendo que haya gente que lo plantee así porque es lo que funciona ahora. Tardé bastante en abrir TikTok, como tres años desde que empecé el proyecto. Lo hice un poco “forzada” pero con el tiempo he encontrado una forma de usarlo que incluso me resulta divertida. Pero me gustaría que de vez en cuando todo se parara un poco y volviéramos simplemente a lo importante. La música en sí.

«Al final creo que las redes pueden ser bastante tóxicas pero no solo por la comparación con otros sino por la autoexigencia constante de tener que estar siempre impecable. Pienso en si artistas como los Beatles o Bob Marley hubieran tenido TikTok o Instagram. Probablemente habría sido un desastre»

A: ¿Cómo fue sacar una canción en castellano? V: Saqué ese tema en castellano a raíz de una amiga asturiana con la que hablo en castellano. Cuando la saqué hice una especie de promo previa con vídeos de gente criticando el hecho de haber sacado una canción en castellano. Es como darle la vuelta a la situación. De hecho, fue algo que me comentó la discográfica: “estás sacando tu primera canción en castellano, tu público más fiel quizá lo reciba de forma sensible”. Y a mí eso en vez de frenarme, me dio una idea que me pareció interesante. Al final acabé encontrando mucha gente reaccionando, incluso gente de prensa del sector catalán, muy vinculada a la escena, grabándose y comentando el tema en tono crítico. Y claro yo misma lo provocaba un poco también. Era un“¿has visto lo que he sacado?” con cierta ironía. Pero también lo entiendo.

A: ¿Y cómo te surgió escribir en castellano? V: En mi familia hay una parte catalanohablante y otra castellana. Mi padre y su lado de la familia son del Bierzo. Y eso de alguna manera siempre ha estado ahí aunque no lo tuviera tan presente en el día a día. De hecho, en Puja Puja que también está en el álbum hablo precisamente de volver al pueblo, que para mí es el Bierzo. Y sentía que esa parte de mí no quería dejarla fuera ¿sabes? Forma parte de mis raíces. Empecé a escribir unas primeras ideas, unas barras sueltas y de repente el tema salió muy rápido. Lo terminé prácticamente en cinco minutos y todo estaba ya en castellano. A partir de ahí me di cuenta de que no era algo puntual sino que me seguían saliendo cosas. De hecho ahora tengo bastante material escrito en castellano, y también me pasa con otros idiomas, como el inglés o incluso el italiano.

«Existe la memoria histórica. Se ha recibido y se sigue recibiendo catalanofobia y es normal que exista una defensa de la lengua. Yo estoy bastante a favor de protegerla y de ser firmes con eso porque si no probablemente se habría perdido en muchos espacios. Pero al mismo tiempo cuando eres artista y tienes inquietudes también necesitas poder moverte libremente»

A: ¿El catalán es un hándicap? V: Depende mucho del estilo de música que hagas. En mi caso es verdad que en Cataluña no hay suficiente “grueso”, por decirlo de alguna manera, de público dentro de lo alternativo o del indie pop. No somos suficientes como para que se genere un festival únicamente de este tipo de música, ¿sabes? Es algo bastante concreto. Y claro, al mismo tiempo, si lo amplías al resto de España, ahí sí que puede haber más escucha, simplemente porque hay más gente que lo entiende y lo consume. Obviamente me limita en cierto sentido pero también es verdad que al ser algo tan concreto tiene otras cosas muy bonitas. A mí las canciones que más me tocan el alma son las que entiendo. De pequeña, muchas de las canciones que más me marcaron eran de Justin Bieber porque me ponía a buscar la letra. Quería entenderlo todo. Creo que con el catalán pasa algo parecido. Cuando alguien escucha una canción en su lengua, la conexión es mucho más directa. Y traducirlo no tendría el mismo sentido porque la propia musicalidad y las palabras ya son otra cosa.

A: ¿Hacia dónde quieres evolucionar? V: Ahora mismo estoy produciendo cosas bastante raras, muy variadas. Pero sí que me imagino haciendo algo más ambient en inglés, más experimental. Aunque también me gusta ponerme el reto de: “¿sería capaz de hacer una canción mainstream?”. También se quedaron fuera del álbum varias canciones bastante rockeras que grabamos con banda. Y me da pena, porque tenían mucha fuerza. A: Lo tienes que hacer. Todos los artistas deberían hacer, al menos una vez, un álbum más rockero. Aunque sea subirlas a SoundCloud sin más pero sacarlo.

Lejos de las etiquetas o de la necesidad de encajar a través de un solo camino, VEN’NUS reivindica el derecho a cambiar y experimentar y la importancia de seguir el instinto por encima de las expectativas

Aina Martín Merino
Compartir:

Sigue leyendo...