#REVIEW: JANE DOE IN THE DREAM HOUSE. MÉTRIKA: el personaje ya no se discute, se impone

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4.0 out of 5.0 stars

Con JANE DOE IN THE DREAM HOUSE, Metrika no empieza de cero: sube de nivel. Tras cerrar la “Metrilogía” con Neófita, la artista abre una nueva habitación dentro de su propio universo. Una dream house vampiresca, rosa, provocadora y conscientemente pop, donde lo accesible no significa rebajar discurso, sino afinar el impacto.

Este EP de cinco cortes funciona como bisagra: continúa lo que ya era, pero lo empaqueta mejor, más visual y más directo. Menos infierno, más muñeca poseída. Y sí, funciona.

Una estética hiperfem que no pierde colmillos

El mayor acierto del EP está en el equilibrio. Metrika abraza un imaginario hiperfeminizado y dosmilero sin abandonar la crudeza que la ha definido desde el inicio. Aquí hay rosa, hay ironía, hay referencias pop (“Conejita en el Campus”, Jennifer’s Body), pero también hay control, sexualidad explícita y una identidad muy clara.

El título no es casual: Jane Doe remite a lo anónimo, a lo despersonalizado. Justo lo contrario de lo que hace Metrika, que convierte esa figura sin nombre en vampibarbie final boss.

Incluso cuando Metrika lanza referencias concretas, como el “Free la Marrash” que cierra EL TASER DE MAMÁ, lo hace desde un lugar más performativo que discursivo, usando personajes virales como símbolos de actitud y no como posicionamientos explícitos.

Track a track: sin relleno y con intención

EL TASER DE MAMÁ

La gran sorpresa. Metrika entra de lleno en el reggaetón y se la nota cómoda, suelta y sin miedo al ridículo. La letra es simple —“hace trrrraaa” no busca poesía—, pero funciona porque es honesta y efectiva. Aquí nacen “las vampirinas” y se establece el tono colectivo del proyecto.

CONEJITA PLAYBOY

Ya conocida como adelanto, sigue siendo una de las piezas más reconocibles del EP. Cute, provocadora y perfectamente integrada en el imaginario de la dream house. No sorprende, pero sostiene el universo.

UNA BIMBO POR MADRID

Desde el primer beat, Metrika vuelve a su zona de máximo confort: barras rápidas, flow afilado y actitud sin frenos. Es de esos temas donde demuestra que no necesita adornos para dominar el tempo.

STILETTO O CUADRÁS

Sonido clásico Metrika. Ritmo reconocible, referencias de siempre y un mensaje claro: el control es suyo, pase lo que pase. No hay reinvención, hay reafirmación, y eso aquí suma.

VIRGEN PUTITA

El cierre ritual. Otro adelanto que encaja perfectamente como final del EP, bajando el telón con ese contraste constante entre lo blasfemo, lo sexual y lo identitario que atraviesa todo el proyecto.

Un EP pensado para ser vivido, no solo escuchado

JANE DOE IN THE DREAM HOUSE no se queda en lo musical. Las fiestas Vampirina Club en Madrid y Barcelona amplían el proyecto al plano físico: comunidad, ritual, performance. No es marketing vacío, es coherencia. La dream house existe y se habita.

Este EP no busca complejidad lírica extrema ni grandes giros narrativos. Busca impacto, cohesión y personaje, y lo consigue. Es más accesible, sí, pero también más consciente de su lugar cultural.

Conclusión

Metrika firma un EP sólido, sin relleno y con una identidad cada vez más definida. No es su obra más arriesgada, pero sí una de las más claras y efectivas. Una declaración de intenciones que confirma que su proyecto va mucho más allá de las canciones.

Michaels Mads
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