
CURRO presenta “Dios Dirá Dios Proveerá”. Su proyecto más íntimo que nace después de un proceso de crisis emocional. Se trata de álbum nacido de una herida abierta, donde las cicatrices se transforman en música, verdad y redención. En esta entrevista, el artista reflexiona sobre las transformaciones que le han marcado.
A: ¿Cómo te definirías como artista? C: No sé… Me considero un artista bastante versátil. No tengo ningún miedo a explorar géneros diferentes. Cuando me preguntan qué estilo hago, respondo que hago estilo Curro. Si te gusta, bien, y si no, pues nada.
A: ¿Cómo compaginaste ese caos vital con la creación del disco? C: El estudio era como la terapia. El único sitio donde no tenía ansiedad. Estaba allí con Dani, que me entiende sin hablar. El infierno era salir y vivir mi vida. A: ¿En qué punto estás ahora? C: Con la vida cerrada. En un punto muy distinto. Estoy entero.
A: En este disco mezclas flamenco e inglés. ¿Fue sencillo unirlos sobre todo teniendo en cuenta que el flamenco es tradición pura? C: Me salió natural. El inglés dentro del proyecto tiene un sentido metafórico. Como no me entiendo en español, a ver si cantando en inglés me entiendo mejor. Al final estamos acostumbrados al idioma, así que no fue complicado. Y el flamenco lo llevo dentro.
A: ¿Te sentiste como si fuesen dos Curros distintos? C: Un poco sí. Siento cierta dualidad, pero también lo relaciono con cómo escucho mi voz. Para mí cantar en ese inglés más R&B y luego cantar en español con deje flamenco es parecido. Incluso he intentado que fonéticamente encajen. Que si canto una frase en español parezca que es simple igual que en inglés.
CURRO mira de frente al amor, el miedo y la duda sin buscar respuestas absolutas
A: ¿Cómo resumirías el proyecto? Hablas de crisis, depresión, ruptura… C: Es literalmente el viaje emocional de una ruptura y todas sus fases. Aceptación, enfado, resignación… Pero en verdad es una metáfora de una depresión. Narro esas etapas dentro de un periodo ansioso–depresivo.
A: Quería destacar una barra de uno de tus temas. Cuando vas por el Guadalquivir y cuentas los minutos del camino y si te pasas no vuelves. Tiene que ver con la agorafobia, ¿no? C: Totalmente. Es de mis temas favoritos. Es en el que más literal soy. Hablo sobre mi TDAH. De repente todo cobró sentido cuando me lo diagnosticaron. Vivía entre orden y caos, con la vida cuadriculada pero desorganizada y esa canción refleja ese punto. Aunque parezca pesimista, es de las más esperanzadoras. El estribillo habla de querer disfrutar.
A: A partir de “Lágrimas y suspiros” se nota una ruptura en el sonido. Un caos controlado. Un poco como lo que has comentado sobre el TDAH, ¿era intencional? C: Sí, quería caos. Dentro de una paleta de sonido fija, el disco avanza desde un inicio más armonioso pero destructivo en letra hacia algo más caótico pero con más orden emocional. Es un avance.
A: En una barra dices: “cuando cuento lo que tengo, ya me han analizado en a toro pasado”. ¿Tiene que ver con tu experiencia con la salud mental? C: Sí. Esa parte habla de mi primera vez en el psicólogo cuando tenía 18. Me dijo literalmente: “no sé para qué vienes, tienes la cabeza bien puesta”. No volví. Luego con 23, volví a ir porque llegué a un punto límite emocional tras un verano malísimo y después de dejarlo con mi pareja. Ahí empezó de verdad mi proceso. Y aunque tuve picos de ansiedad muy fuertes, fue necesario.
A: Es valiente seguir yendo cuando estás mal y cuando tuviste una mala experiencia. C: Si no tienes predisposición, la terapia no sirve. Y todo este proyecto narra ese avance. Una conversación con mi psicóloga que se traduce en las canciones.

La certeza de que “todo llega cuando debe”
A: Hablas mucho de fe en el disco. ¿Cuál es tu relación con ella? C: Soy muy espiritual y creyente. Vengo de Andalucía donde eso está muy presente. Casi nunca he perdido la fe. Simplemente cuando estás bien se te olvida. Las penas nos llevan a Dios o a lo espiritual. Para mí rezar es meditar. Este año mi fe ha aumentado. En la desesperación te agarras a algo. A mí entrar en una Iglesia me da calma.
A: Hay quien dice que estamos volviendo a valores conservadores. ¿Estás de acuerdo? C: Socialmente sí se ve un giro conservador. La moda es un ejemplo. Creo que vivimos un momento de desesperanza global: guerras, crisis… Cuando todo es caos buscas refugio en lo tradicional. En España vivimos polarizados desde la Guerra Civil. La convivencia real genera tolerancia. La religión como institución es otra cosa. Pero la espiritualidad es respeto.
A: Se siente mucha la energía familiar en tu álbum. C: Estoy muy arraigado a mi familia y a mis amigas. Mi hermano Dani es fundamental. Antes era hermético. Ahora comparto alegrías y penas. Y eso se siente en el proyecto. A: ¿Cómo gestionas ser tan familiar viviendo en Madrid? C: Lo llevo mal. Echo mucho de menos Andalucía. Me encanta Madrid, pero la calidad de vida allí pesa.
Cada canción funciona como un intento de comprender el peso de lo vivido y la posibilidad de volver a empezar
A: En una canción hablas de que no queda ni una gota de agua, y en la portada apareces bebiendo de un vaso roto. ¿Están conectados? C: Sí. El primer tema introduce ese símbolo: el vaso vacío, el agotamiento emocional. Los títulos del disco son refranes acortados. A: ¿Por qué esa idea? C: Porque en España usamos refranes como parches emocionales. Dios dirá viene de lo que me decía mi madre. Ningún mar viene de “ningún mar en calma hizo experto marinero”. Cada refrán es la forma de resolver lo que planteo en la canción.
A: En “La calma” dices: “transformo los insultos en un trono donde me pueda sentar”. Es muy potente. C: Quería que ese tema fuese distinto. Una puerta a lo que viene. Es un final cañero. Descubrí en terapia que muchas de mis inseguridades vienen del bullying. Ese último tema narra una experiencia reciente. El verano pasado gente que me hizo la vida imposible me pidió perdón. Algunos ahora trabajan en integración social… surrealista. Para mí ese tema es poner las cosas en su sitio.
A: ¿Gira? C: Casi seguro en 2025. A: ¿Cómo afrontas volver al público? C: Antes me dio trauma porque giré en un mal momento mental. Pero ahora tengo unas ganas locas. El otro día vi un concierto y pensaba: “bájate, que me subo yo”. A: ¿Cantar estas canciones será liberador? C: Sí. Contar un trauma una y otra vez lo libera.
A: ¿Qué le dirías al Curro del inicio? C: Que lo sufra. El dolor hace madurar. Y que tenga paciencia. Va a estar millones de veces mejor.
A: ¿Hay alguna pregunta que te hubiera gustado que te hicieran y que nunca te han hecho en una entrevista? C: Sí. Sobre la dirección creativa visual del proyecto. Es un aspecto lleno de referencias especialmente porque vengo del mundo de la publicidad y lo he trabajado mucho en este proyecto.
Más que respuestas cerradas, CURRO nos invita a mirar el cambio como una oportunidad para crear y crecer
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