Una cheerleader con poemario: Azuleja convierte la Sala B en abrazo colectivo (literal)

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Por Michaels Mads · 25 de mayo de 2025

Si esperabas ver a Azuleja subida a una base reggaetonera hablando de lo triste que es Tinder, enhorabuena: lo tuviste. Pero también tuviste un poema de Gloria Fuertes en la mano (literal), tres looks, una guitarra, dos bailarines, y una energía que hizo que una Sala B con 200 personas sonara a macrofiesta emocional.

Presentaba C.R.I.N.G.E., su álbum debut, dentro del ciclo Sound Isidro, y lo que ofreció no fue un show: fue un statement. Desde el minuto uno la cosa iba en serio. No por ser solemne, sino por ser honesta. Empezar leyendo a Gloria Fuertes —sin florituras, sin recitar: leerlo tal cual— ya era una forma de decir “esto va de lo que me habita”.

C.R.I.N.G.E. como rito emocional

Sonaron C.R.I.N.G.E., Soy una princesa, Cachonda, Love, A Contradiction… Cada tema, una excusa para transitar entre el meme, el drama y la pluma. Azuleja no canta: performa. Y lo hace vestida de princesa, luego de cheerleader, y más tarde de recién graduada. No porque sea carnaval, sino porque ella misma es su propia ceremonia.

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No necesitas más si el gesto es honesto

Le acompaña una guitarra —no necesitas más si el gesto es honesto— y dos bailarines que aportan cuerpo, humor y tensión visual. Desde el fondo de la sala sentías el temblor: no sabías si era el bajo o las ganas de abrazarla por cómo se entrega. En realidad, era lo segundo.

No hubo una escenografía compleja, ni falta que hizo. Todo lo que se necesitaba estaba ahí: actitud, discurso, ironía, vulnerabilidad. Y un público que no miraba el móvil porque no podía dejar de mirar a Azuleja.

El pop en 2025 no necesita más fuegos artificiales. Solo necesita artistas que no finjan ser menos de lo que son. Y Azuleja es mucho. Bastante. Y muy en serio.

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