Brünne Romeo, Bajocero y la nueva ola queer: cuando figurar también es resistir

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En pleno 2025, ser artista queer visible sigue siendo un acto valiente. Y es justo ahí donde nombres como Brünne Romeo y Bajocero X están marcando la diferencia. No solo por su sonido, que se aleja de lo genérico y se abraza a lo íntimo, lo explícito, lo real. También por cómo se plantan frente al mundo: sin filtro, sin miedo, sin pedir permiso.

Brünne Romeo nos susurra letras que suenan a diario, a deseo, a piel. Su universo musical tiene esa sensibilidad que corta —no desde la lágrima fácil, sino desde la verdad incómoda. Mientras tanto, Bajocero se mueve entre géneros como quien cambia de outfit antes de salir: del reggaetón sucio al hyperpop psicodélico, todo pasado por una visión queer que lo atraviesa todo.

Están rompiendo moldes sin pedir perdón

Y aunque su arte habla por sí solo, hay algo que comparten: no tienen interés en encajar en la industria tal como está. Ni lo necesitan. Están creando sus propias reglas, donde la pluma no se esconde, el amor queer no se censura y lo político se cuela en cada beat, sin necesidad de panfletos.

Bajocero rapea con uñas pintadas y cadenas XXL, y Brünne canta desde el corazón sin tener que masculinizarse para ser tomado en serio. Son referentes no solo porque suenan bien, sino porque muestran otra forma de existir en el juego.

No están solos: la escena se está llenando de glitter y fuego

Detrás —o mejor dicho, al lado— de ellxs están artistas como La Dani, Villano Antillano, Luna Ki, Chico Blanco, Rakky Ripper… Cada unx con su vibe, pero todos conectados por algo en común: hacer de su arte un lugar seguro, libre y queer.

Algunxs lo hacen desde el drama y la fantasía; otrxs desde la crudeza y la calle. Pero todos nos están recordando que hay mil maneras de ser queer y que todas son válidas. Y necesarias.

Figurar es político (y sigue siendo urgente)

Puede parecer que ya “hemos avanzado”, que “ya hay visibilidad”, que “ahora todo el mundo puede ser quien quiera ser”… pero la realidad no es tan Tumblr-friendly. En muchas partes del mundo (y sí, también aquí), figurar siendo LGTB+ sigue incomodando. Sigue trayendo hate. Sigue siendo un riesgo.

Por eso, cuando unx artista queer ocupa portadas, llena salas o se viraliza en TikTok, no es solo una victoria personal. Es una victoria colectiva. Porque cada vez que suenan, suenan también todas las voces que antes fueron silenciadas.

Ser visible no es una pose, es una revolución

Apoyar a estxs artistas no va solo de compartir sus temas en stories o poner un reel con su audio. Va de entender el impacto que tiene su arte. Va de reconocer que cada letra, cada show, cada look extravagante o vulnerable está desafiando un sistema que aún arrastra clichés y prejuicios.

Figurar, en este contexto, es mucho más que estar. Es resistir. Es inspirar. Es abrir caminos para que otrxs puedan pasar. Y por eso, desde MADSHION, celebramos cada nota, cada verso y cada gesto queer que ilumina esta nueva ola.

Porque sí: la música también se baila con orgullo.

Michaels Mads
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