Metrika construye su propio infierno en LA ORDEN

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Metrika. Material promocional. Cortesía de Universal Music Spain

Por Michaels Mads · 30 de octubre de 2026

4.0 out of 5.0 stars

Hay algo especialmente interesante en la manera en que Metrika ha ido construyendo su carrera: cuanto más provocadora se vuelve su propuesta, más atención presta al universo que la sostiene. Su estética, sus personajes y su particular lenguaje llevan tiempo funcionando como un código reconocible. Con LA ORDEN, su segundo álbum, esa identidad adquiere una nueva dimensión alrededor de una historia de obsesión, violencia y deseo que se desarrolla a lo largo de cinco actos.

La artista castellonense recupera elementos de su imaginario y los traslada a un terreno dominado por el reguetón de inspiración dosmilera, la oscuridad electrónica y una producción que busca acompañar la tensión de su narrativa. D.Basto y Chesyprod vuelven a ser nombres esenciales en la construcción de su sonido. El planteamiento es ambicioso y plantea una cuestión: hasta dónde puede crecer ese universo sin perder la espontaneidad y la crudeza que lo hicieron reconocible.

El reguetón entra en el universo de Metrika

Desde sus primeros lanzamientos, Metrika ha explorado el trap, el hip-hop y la electrónica. Su discografía ha ido incorporando sonidos cada vez más vinculados al club, pero en LA ORDEN el reguetón pasa a ocupar el centro. Las percusiones contundentes, las atmósferas densas y los ganchos melódicos conviven con letras deliberadamente explícitas, referencias esotéricas y elementos de terror psicológico.

Juicy Bae, La Joaqui, Taichu y Yeri Mua se incorporan a un repertorio que reúne distintas maneras de acercarse al reguetón contemporáneo, mientras que Kristina, SINAKA, MARCE y Dlomalo amplían las conexiones del proyecto con una escena en transformación.

Hay una aparición especialmente significativa: La Zowi introduce «LAS TERRORES (MINIFALDA)», en un gesto que parece simbolizar el relevo generacional del urbano español. Una de las figuras que contribuyeron a abrir camino a una escena femenina más explícita y desafiante parece ceder el testigo a una artista que ha recogido parte de ese legado y lo ha llevado a su propio territorio. Lo que hace unos años desafiaba los códigos dominantes hoy encuentra un espacio mucho más amplio dentro del mainstream.

Metrika en una fotografía promocional del álbum LA ORDEN
Metrika. Material promocional. Cortesía de Universal Music Spain.

Cinco actos para contar una obsesión

La arquitectura narrativa del disco es uno de sus rasgos más singulares. Inspirándose en la tradición esotérica vinculada a las Llaves de Salomón, Metrika articula su historia en cinco actos que recorren diferentes escenarios y estados emocionales. El punto de partida es una obsesión con la nueva pareja de su exnovio, una fijación que acaba desembocando en un asesinato dentro de la ficción. La víctima conecta con Jane Doe, el cadáver sin identificar de su anterior EP.

La acción comienza en un psiquiátrico y avanza hacia una partida de póker donde el juego, el control y la seducción adquieren protagonismo. «LAS TERRORES (MINIFALDA)», «PERFECTA» y «DEMONIAS MUÑECAS» forman parte de ese recorrido. Después, la historia atraviesa una fase de disociación y desemboca en la discoteca. El desenlace transcurre en la dreamhouse, otro escenario reconocible de su imaginario.

Los videoclips y la dirección artística adquieren por tanto un peso especial. Metrika lleva tiempo presentando sus lanzamientos como fragmentos de una historia mayor, con personajes, símbolos y escenarios que reaparecen y cambian de significado.

Portada oficial del álbum LA ORDEN de Metrika
Portada oficial de LA ORDEN, de Metrika. Cortesía de Universal Music Spain.

«TERROR EN LA DISCO», el corazón más oscuro del relato

Cerca del desenlace, «TERROR EN LA DISCO» retoma los acontecimientos de «CONTACTO CONTACTO», junto a SINAKA, y convierte la discoteca en testigo del momento más extremo de la historia. Su reguetón oscuro, su atmósfera nocturna y su estribillo orientado al baile prolongan el lenguaje musical del álbum.

El club aparece como el espacio donde se encuentran el deseo, la violencia y el espectáculo. Encaja con una artista que nunca ha tenido demasiado interés en separar lo grotesco de lo sensual y que ha convertido esa exageración en parte de su identidad.

Entre la crudeza del underground y el atractivo del mainstream

Metrika ha sabido defender una propuesta que, lanzamiento tras lanzamiento, ha ido acercándose a un terreno más comercial sin abandonar sus códigos reconocibles. LA ORDEN representa una evolución coherente con su recorrido y, a la vez, se retroalimenta de un fenómeno más amplio: el propio urbano ha ido conquistando el mainstream. Aquello que hace unos años podía resultar demasiado incómodo, explícito o extravagante hoy encuentra espacio en festivales, grandes escenarios y circuitos mucho más amplios.

Sería difícil tachar de conservadora a una artista que sigue recurriendo a la hipersexualización, la violencia ficticia, el imaginario satánico y la provocación. Sin embargo, la apuesta por una producción más accesible, estructuras más pegadizas y canciones capaces de conectar con nuevos públicos también tiene consecuencias. En ese acercamiento al mainstream se pierde parte de la crudeza que caracterizaba sus inicios. Aquella sensación de estar ante algo más impulsivo y menos preocupado por su recepción da paso a una propuesta más elaborada y consciente de su potencial comercial.

El balance, aun así, es notable. LA ORDEN mantiene una dirección artística definida, amplía las posibilidades musicales de Metrika y demuestra que sabe crecer junto a los cambios del género. Su reto a partir de ahora será conservar la incomodidad que hacía especial su propuesta cuando esa misma propuesta se está volviendo cada vez más popular.

Valoración MADSHION: ★★★★☆ — 4/5.

También puedes leer nuestra noticia sobre el tracklist y las colaboraciones de LA ORDEN.

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