Violeta en el Circo Price: una carta escénica al deseo y al desgarro

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Anoche, el Circo Price de Madrid se convirtió en el escenario perfecto para que Violeta, la artista granadina que ha encendido todas las alertas con su primer álbum, inaugurara su gira. El espectáculo fue más que un concierto, fue una declaración de intenciones. Con un casi sold out anunciado y un público expectante, dio el pistoletazo de salida a un tour. Este recorrerá los principales teatros del país y promete dejar huella por su sofisticación estética, su carga emocional y su audaz puesta en escena.

Tres actos, tres pieles distintas

El show se estructuró en tres actos diferenciados. Violeta nos invitó a recorrer con ella un viaje íntimo por los claroscuros del deseo, el duelo y la esperanza. Cada parte tuvo su propia narrativa visual. Incluida una peluca rubia estilo bob que marcó un momento especialmente teatral del segundo acto. Esta elección remite a referentes del cabaret noir y juega con la construcción de identidades femeninas desde un prisma sensual y algo perturbador.

Con una apertura muy teatral fue conectando con el público para soltar «Libertad», una de las joyas de su repertorio. También fue un disparo emocional directo al pecho. Con esa mezcla de dramatismo y elegancia que la caracteriza, se fue adueñando del escenario. Estuvo acompañada por un cuerpo de baile que en ningún momento fue decorativo. Aquí, el movimiento tenía intención, tensión y mensaje. Violeta no canta desde el pedestal, sino desde el cuerpo, desde lo que vibra y se quiebra.

© Michaels Mads

Clásicos reinventados y emociones al límite

Sorprendió con una delicada versión de “Summertime”, que tiñó el ambiente de melancolía cinematográfica. También ofreció una interpretación en francés de “Les feuilles mortes” que consolidó su capacidad para saltar entre idiomas y registros sin perder coherencia. Lejos de parecer una artista en busca de estilo, Violeta demuestra que ya lo tiene y que lo domina.

Entre las canciones de su álbum, “el x venir” y “Sabor de Anhelo” fueron dos de los momentos más intensos del show. En ambas, el juego entre voz y coreografía alcanzó su punto álgido, con un minimalismo escénico que permitía que lo emocional se amplificara. La sensualidad —que atraviesa todo su imaginario— nunca cae en lo explícito gratuito: es sugerente, elegante, peligrosa.

Como broche final, cerró con “Ojalá”, coreada por un público ya completamente entregado. Fue el tipo de cierre que no necesita fuegos artificiales: solo una artista sosteniéndose en su verdad, en su dolor y en su talento.

En esta primera fecha del VIOLETA TOUR, la cantante ha dejado claro que no ha venido a entretener. En lugar de eso, vino a conmover. Con una puesta en escena impecable, un repertorio que abraza tanto lo clásico como lo contemporáneo y una visión estética que cuida cada detalle, Violeta se postula como una de las propuestas más sólidas y originales del panorama actual.

Michaels Mads
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