
El pasado sábado 17 de mayo, Aleesha ofreció un concierto en la sala Clamores de Madrid dentro del ciclo Sound Isidro, en un formato íntimo y sin grandes producciones, pero con una conexión directa con su público. A lo largo de casi una veintena de temas, la artista repasó su repertorio con la ayuda de dos invitados y un acompañamiento musical sencillo pero eficaz.
Un comienzo con retraso y respeto
El concierto comenzó con 20 minutos de retraso, lo que generó cierta inquietud inicial entre los asistentes. Aun así, el público esperó con respeto, y cuando Aleesha salió al escenario, fue recibida con calidez. Durante toda la noche, se mostró cercana, agradecida y cómoda, generando una atmósfera íntima y participativa.
Repertorio variado y colaboraciones puntuales
El setlist, compuesto por 19 canciones, mostró distintas capas de su sonido: desde cortes más rítmicos hasta momentos vulnerables y personales. Tras abrir con Darla y Chulita, llegaron temas como BBY BACK IN TOWN o Apágame la luz, donde Munic HB subió al escenario para acompañarla. Más adelante, Delgao se unió para interpretar Dolorosa, una de las colaboraciones más celebradas de la noche.

También hubo lugar para momentos más contenidos, como el acústico Se que me amarás, y otros inesperados, como el cover de “Love Yourself” de Justin Bieber, que Aleesha presentó con una interpretación sencilla y sincera.
Formato reducido, presencia escénica
La cantante estuvo acompañada por un DJ, encargado de lanzar las pistas, y un guitarrista que alternó entre eléctrica, acústica y bajo, aportando matices a varios temas sin perder la cohesión del directo. Aunque el formato fue reducido, el equilibrio entre las pistas y la instrumentación en vivo funcionó con naturalidad.

Aleesha, con un look de trenzas que reforzaba su estética, llevó el peso del show con soltura, sin recurrir a artificios escénicos. La puesta en escena fue minimalista, pero suficiente para que brillaran el repertorio y su presencia.
Un cierre sin estridencias
Tras Como t va?, Aleesha se retiró brevemente y volvió para cerrar con Si te tengo enfrente, Angelito, Que hubiera pasado y La Patrona, esta última muy coreada por el público. El final mantuvo el tono del concierto: directo, sencillo y emocional.

Conclusión
El paso de Aleesha por Clamores dejó una impresión clara: no necesita fuegos artificiales para conectar. Con un repertorio cuidado y una puesta en escena íntima, ofreció un show sobrio pero efectivo, donde la cercanía y la honestidad fueron sus principales herramientas. Una noche sin grandes excesos, pero con intención clara y presencia constante.
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