Un poema dedicado al universo y a la vida por parte de Roy Andersson

Roy Andersson firma su nueva película SOBRE LO INFINITO, una reflexión sobre la vida y el universo con forma de poema, a veces chiste, y otras un cuadro pintado por Otto Dix, miembro del movimiento Nueva Objetividad.

El director sueco estrena su sexto largometraje tras finalizar la «Trilogía Viva» iniciada con Canciones del 2º piso, Vosotros los vivos y Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia;  conocida por su humor sarcástico y la representación de la desesperación del ser humano. SOBRE LO INFINITO ganó en el pasado Festival de Venecia el León de Oro a Mejor Dirección, un premio bastante merecido, ya que el director hace un uso exquisito de distintas técnicas que hacen que el espectador se quede en un auténtico trance.

La película es una reflexión en torno a la vida representada con toda su belleza y crueldad. Tanto los momentos claves de la historia como los momentos más banales. Paseamos, como si de un sueño se tratara, de la mano de una narradora. Una pareja flota por encima de Colonia, desgarrada por la guerra; camino de una fiesta de cumpleaños, un padre se agacha para atar el cordón del zapato de su hija bajo una lluvia torrencial; unas adolescentes bailan delante de un café; un ejército derrotado marcha hacia un campo de prisioneros.

Se entiende que cada capítulo se relaciona con los demás, a veces entendemos la relación, pero otras veces parece simplemente materias inconexas. La película es interesante como ejercicio audiovisual, un tanto surrealista. Sin embargo, como ejercicio narrativo se queda un poco en el limbo, y ese es su gran inconveniente. Esa escasez de hilo conductor hace que en ciertos momentos del film te aburras enormemente.

El cine de Andersson siempre ha sido un cine un tanto pesimista, aunque a veces lo intente contrarrestar con ciertos toques de humor. «El tema principal de mi filmografía es la vulnerabilidad de los seres humanos», dice el director. «Al mismo tiempo, me parece esperanzador crear algo que muestre nuestra vulnerabilidad. Si uno es consciente de la vulnerabilidad de la existencia, le será posible respetar y cuidar lo que tiene. He querido enfatizar la belleza de la existencia, de estar vivo. Pero para conseguirlo hace falta contrastarla, hay que enseñar la peor cara, la crueldad de la existencia.»

Dejando atrás el gran fallo narrativo, no podemos obviar el gran talento artístico que presenta el director, claramente inspirado en el puntillismo de Seurat o en el movimiento «Neue Sachlichkeit» (Nueva objetividad). «Me interesan los cuadros de este movimiento porque me parecen de una nitidez y un detalle extraordinarios: todo está perfectamente enfocado, claro, se distingue. Esta nitidez no existe en el cine, el conde debe estar desenfocado. Por eso me inspiran estos cuadros para mis escenas, porque todo está enfocado, incluso los momentos más grotescos de la vida».

La película se estrenará en España el próximo viernes 24 de enero.

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