
Por Aina Martín Merino · 30 de septiembre de 2026
Tras Dirt Femme, la artista pasó por el bloqueo creativo más largo de su carrera. Intentó comenzar un álbum en Los Ángeles junto a Ludvig Söderberg pero durante un mes no salió nada que sintiera que funcionara. Volvió a Suecia, al pueblo costero donde pasaba la mayor parte de los veranos de su infancia y así nació ESTRUS.
El sexto disco de Tove Lo se titula ESTRUS, un término que hasta hace relativamente poco ni siquiera formaba parte del vocabulario de la artista. Lo encontró por casualidad en un libro sobre felinos que había en su estudio mientras buscaba inspiración. El término hace referencia al celo en determinadas especies de mamíferos pero en este proyecto el calor se convierte en un estado de alteración permanente. Una reacción que la empuja hacia otros cuerpos incluso cuando quiere poner límites. La artista define este álbum como un “caos emocional contradictorio”. Una fuerza casi primitiva en el que todo deseo es instintivo y ninguna decisión resuelve el conflicto.

01. a lot of feelings, no solutions.
En a lot of feelings, no solutions no hay una intención real de entender lo que está pasando ni de buscar soluciones. Y precisamente ese es el punto de partida del proyecto. Dejar que las emociones se amontonen y terminen pisándose entre ellas hasta volverse incómodas. Y cuando no sabes muy bien qué hacer queda salir. Alargar una noche en la que no está sucediendo nada. Seguir bailando en la pista cuando ya te duelen las piernas. Hacer más ruido para no escucharte. El escapismo siempre ha ocupado un lugar importante en el repertorio de Tove Lo pero en ESTRUS empieza a cuestionarlo. ¿Realmente quiere dejar atrás lo que siente o necesita seguir provocando el caos para sentirse viva? Tove ha contado que a lot of feelings, no solutions apareció casi por accidente durante una conversación con Ludvig Söderberg y su marido.

02. I’m your girl right?
I’m Your Girl, Right? está llena de dientes y carne pero debajo de todo ese apetito está el miedo a que aparezca otra. No le basta con el sexo ni con ser deseada. Quiere convertirse en algo que el otro no pueda dejar de querer. Ser tan difícil de reemplazar que la posibilidad del abandono deje de existir. Y para conseguirlo está dispuesta a convertirse en todo aquello que busca. Le observa, estudia sus movimientos, aprende sus gustos y se moldea alrededor de ellos. Y cuanto más intenta tener control sobre su deseo menos control conserva sobre sí misma.
Durante todo el tema no está intentando averiguar qué quiere ella de esa relación. Tampoco está intentando conocerle. Se anticipa a él. Y juega con esa contradicción. Por fuera hay descaro y una mujer que parece tener claro cómo quiere que la perciban pero cuanto más dominante parece más evidente se vuelve su vulnerabilidad. Porque toda esa seguridad depende de evitar enfrentarse a lo que queda de ella cuando nadie la está observando. No tiene tanto miedo a perderle como a perder el lugar que ocupa. Descubrir que sin ese reflejo no sabe quién es.
03. if I could I would
En if I could I would, la artista intenta decidir qué versión de sí misma quiere ser, haciendo referencia a los problemas de alimentación que ha contado haber vivido durante su adolescencia. Cuanto menos puede controlar lo que ocurre a su alrededor más intenta controlar lo que ocurre con su cuerpo. Se coloca frente a un espejo. Un espacio donde no hay nadie a quién culpar ni necesita que nadie la juzgue. Ya lo está haciendo ella. Se cuenta las costillas. Se mira. Se exige. Miente en terapia. Dice que quiere cambiar pero reconoce que ni siquiera sabe si quiere mejorar.
Hay una parte de ella que entiende que esa dinámica es destructiva y otra que todavía cree que, si consigue hacerlo todo bien, quizá finalmente consiga su aprobación. Al final no hay redención. La contradicción está en que sabe perfectamente cuál de sus dos versiones la trata peor y sigue buscando precisamente de esta su aceptación. Su lado caótico e impulsivo la trata con mucha más compresión pero a la que quiere convencer es a la que siempre encuentra algo que corregir.

04. des fleurs x stromae
En Des fleurs, lo romántico y lo sexual se contaminan. Las flores aparecen como un gesto que se entrega porque es lo que se supone que hay que hacer. Puede ser un regalo que permite mantener cierta distancia. Algo que se abre y se toca. Un cuerpo «desflorado». Tove se acerca a través de lo físico porque entiende la intimidad como algo que se construye desde la cercanía. Stromae recurre al doble sentido poniendo una distancia entre él y sus emociones.
La artista llevaba años queriendo trabajar con Stromae después de verle actuar en Coachella en 2015. En 2022, el artista terminó enviándole varias instrumentales y, entre ellas, estaba la base de Des fleurs. Tove desarrolló buena parte de la producción vocal y Stromae terminó incorporando su verso al tema. Y se nota que ha metido mano. La producción se aleja bastante del sonido más inmediato de ESTRUS. Las instrumentales crean un contrapunto bastante claro dentro del disco. Es precisamente esa producción la que hace que Des fleurs tenga algo que no tienen otros temas del álbum.
05. DNH
Drunk And Horny narra una noche que empieza sin demasiadas expectativas y termina peor. Sales con tus amigos, bebes, bailas hasta que tu amiga se emborracha, consigue que os echen del club y terminas sujetándole el pelo mientras te preguntas en qué momento has pasado de salir a pasártelo bien a estar hipervigilante. Durante todo el tema deja claro que está harta. Le parece egoísta e irritante la forma en que todo termina girando a su alrededor. Lo interesante es que mientras se queja sigue haciendo exactamente lo mismo.
Sigue pagándole las copas aunque no quiera. Se queda cuando se mete en una pelea. Se ocupa aunque quiera dejar de hacerlo. No porque la haya perdonado ni porque la entienda sino porque sigue siendo su amiga. No necesita decidir quién tiene razón ni que desaparezca el cabreo para que siga existiendo el cariño. El tema no intenta poner orden en esa contradicción y ese es uno de los puntos fuertes a nivel narrativo del disco.

«I know that you are just like me look for revenge in something cheap»
En Fuck Away My Tears, la artista sabe que debería estar trabajando en sí misma pero prefiere no enfrentarse a ello. Durante esa noche prefiere beber y buscar a alguien que le ayude a no pensar. Que alguien le bese, que le ponga una mano en la boca, que invada el espacio que ocupan las cosas que no quiere sentir. Incluso pide que no le cuente a sus amigos que la han encontrado sola en el club.
Por su contenido, F.A.M.T. puede recordar a Habits. Las dos canciones parten de un rechazo hacia las emociones que sienten y la necesidad de pospornerlas. Pero están narradas desde puntos de vista distintos. En Habits, la evasión termina convirtiéndose en una rutina que se confunde con la propia manera de vivir el duelo. En F.A.M.T, la fantasía se interrumpe, recordándole lo que está evitando. Tove sabe exactamente lo que está haciendo pero decide no enfrentarse a ello todavía. Escapar no es una reacción automática sino una elección consciente.
«Open my legs and I’ll show you Sweden»
En I’m the Cake, la artista entiende qué fantasear con otras personas es algo que existe dentro de una relación y, en principio, no parece preocupada por ello. El problema aparece cuando deja de sentir que toda la atención está puesta en ella. Y convierte esa inseguridad en un pastel. Ella es el pastel. Lo mejor que su pareja tiene delante. Lo que debería bastarle. Tiene el cuerpo que él quiere y conoce incluso su “estética favorita” y no entiende por qué sigue mirando hacia otro lado cuando, en teoría, ya tiene exactamente lo que le gusta.
Por eso es probablemente el tema más divertido del álbum. Repite que es el pastel hasta el absurdo como si quisiera que el otro confirme que quiere comérselo. Convierte los celos en una cuestión de apetito. Es sexual, exagerada y ridícula. Y ahí está la ironía. Realmente no necesita que desaparezcan las demás. Lo que la incomoda no es el deseo en sí sino la posibilidad de haber dejado de provocar un deseo que antes daba por hecho.

«It’s not like I went off birth control»
En the bad one, un vínculo del pasado reaparece y la acusa de haberle hecho daño. Ella podría contar la historia desde su perspectiva pero no necesita ser inocente para que su versión sea válida. Admite que probablemente le hizo daño y que jugó con él. Que estaba borracha y colocada muchas de aquellas noches. Pero también cuestiona la necesidad del otro de convertirla en la villana. Se puede causar daño y también salir herida dentro del mismo vínculo. Y esta es quizá una de las mayores diferencias respecto a la Tove Lo de sus primeros discos. En ESTRUS aparece una intención de asumir la responsabilidad por sus propios comportamientos y en aceptar los matices de sus propias acciones.

«Will I hate looking back If I don’t die for my art with a lonely heart?»
Die for My Art with a Lonely Heart es uno de los temas más sólidos del disco. Plantea qué ocurre cuando su vida empieza a gustarle más que la versión que construyó cuando no le gustaba. Pero si para llegar hasta aquí ha tenido que sacrificar su pasión, su cuerpo y su vida personal, ¿qué queda de ella? ¿Sigue siendo la misma artista? ¿Terminará a arrepintiéndose de no haber elegido una vida más entregada al arte? El dolor el lugar desde el que ha creado, el material con el que ha trabajado y que mejor conoce, convirtiéndose en parte de su identidad. Pero ya no está tan segura de querer pagar ese precio. La inocencia también envejece. Ya no puede atribuir todo a la ingenuidad de una versión más joven que no sabía lo que hacía. Reconoce que no tiene porque destruirse para demostrar que sigue siendo una artista.
10. are we on a break
En are we on a break, no están juntos pero tampoco parece que la relación haya terminado. Aunque a medida que avanza el tema queda claro que la relación está rota. La artista busca cualquier excusa que le permita retrasar la ruptura aunque no idealice la relación. Reconoce que no le importaría acostarse con otras personas durante dos semanas, salir, distraerse y pasar página. El problema es que ninguna de esas posibilidades cambia lo esencial. Da igual con quién esté, sigue pensando en la misma persona. ¿Dónde está? ¿Con quién sale? ¿Es feliz? ¿Está trabajando en sí mismo? ¿Le ha costado pasar página? El tema tampoco ofrece ninguna respuesta. Nunca sabemos si volverán a verse y se nutre precisamente de esa incertidumbre. No está segura de si quiere volver pero tampoco soporta que la otra persona pueda estar perfectamente bien sin ella. Lo que más le puede llegar a doler no es que ya no la quiera sino que la haya olvidado. Es una canción de ruptura sin dignidad.
12. roomie
Roomie es probablemente uno de los temas más absurdos y divertidos de ESTRUS pero también uno que mejor define cómo la artista concibe la vida. Lo importante es encontrar a alguien con quien te apetezca perder el tiempo. Reconocer que simplemente te gusta salir, follar y pasártelo bien. Que eres capaz de enamorarte de un tío porque huele a lavanda. No existe una jerarquía entre una cosa y otra. No tienen que significar algo. La adultez no elimina lo absurdo ni vuelve más racionales nuestros deseos. Sigue habiendo espacio para el ridículo.
13. source of life
Tove termina hablando de la posibilidad de convertirse en madre en Source of Life. La artista ha explicado que escribió el tema prácticamente al final del proceso y que lo veía como el cierre perfecto para el disco. La posibilidad de formar una familia aparece pero también la duda de si realmente la quiere. El miedo a haber dedicado demasiado tiempo a salir y vivir intensamente pero también la conciencia de que precisamente todo eso ha construido a la persona que es ahora. No hay una respuesta clara. Solo la sensación incómoda de estar frente a una posibilidad que podría cambiarlo todo. El título también recupera la imagen que da nombre al disco. El mismo cuerpo que sirve para bailar y perder el control también puede ser el que genere otra vida. El sexo puede ser caos y creación al mismo tiempo.

Incluso cuando se supone que deberías tenerlo todo bastante claro puedes seguir siendo contradictoria
Una de las firmas más reconocibles de Tove Lo a lo largo de los años ha sido utilizar la pista de baile como un lugar en el que confesar aquello que probablemente no diría en ningún otro sitio. En ESTRUS bailar no significa escapar de algo. Significa aguantar el cuerpo cuando empieza a cambiar. El miedo a estar desperdiciando el tiempo. La culpa por no estar haciendo lo suficiente. Amar a alguien y no comportarte siempre como la pareja que te gustaría ser. Querer hijos y querer irte de after. Ser responsable y hacer algo absurdo. Querer estabilidad sin dejar de echar de menos el caos. Y ese es el verdadero núcleo del disco. No que Tove haya encontrado una versión definitiva de sí misma ni que haya madurado. Sino que hay una Tove que quiere cuidar, otra que quiere follar, otra que fantasea con el futuro, otra que sigue aferrada al presente, otra que quiere ser madre y otra que sabe perfectamente que va a volver a hacer alguna gilipollez.
Sin embargo, a nivel visual, ESTRUS puede resultar por momentos desconcertante ya que parece prometer más de lo que desarrolla. Los videoclips crean una estética oscura y ceremonial, llena de uniformes, símbolos y una sensualidad casi sectaria. Sin embargo, pocas veces adquieren un significado lo suficientemente concreto como para reflejar lo que la estética les atribuye. Algunos de los símbolos se quedan en la insinuación. Se repiten, generan expectativa pero pocas veces adquieren un significado lo suficientemente concreto a lo que parecen querer contar. Y es una pena porque las canciones sí demuestran que tienen algo más interesante entre manos. En cambio, estos elementos sí funcionan sobre el escenario. Al mismo tiempo, aparecen elementos camp como las imágenes de los gatos que rompen cualquier tensión. Por otro lado, la producción está a la altura. El disco conserva el pulso de la pista de baile. Se dan momentos de fricción que empujan hacia delante y otros que parecen frenarse con intención.

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