“Nación Salvaje”: la representación más violenta de la sociedad juvenil actual

Nos encontramos en Salem, pero no en el antiguo Salem de la cacería de brujas, sino que estamos ante un nuevo Salem con nuevas tecnologías, nuevas formas de vidas y… unas nuevas brujas. Sin embargo, ya nos daremos cuenta de que la historia no cambia tanto a pesar de los años.

Nación Salvaje, la nueva película de Sam Levinson, retrata la nueva generación de adolescentes rodeados de móviles, hackers, redes sociales y una gran presión que viene dada por todo ello. Cuatro amigas estudiantes de último año – Lily (Odessa Young), Bex (Hari Nef), Em (Abra) y Sarah (Suki Waterhouse) – no pueden vivir sus vidas sin internet, como la mayoría de los adolescentes de su edad. Los dispositivos de gran parte de la ciudad son hackeados y salen a la luz fotografías y mensajes comprometidos de varios de los habitantes. Al final, esto afecta a la protagonista Lily y también salen fotografías de ella, lo cual hace que gran parte de la ciudad se vuelva en su contra por el contenido de las fotografías.

El nuevo film de Levinson nos da una visión violenta y sin tapujos de lo que los adolescentes están viviendo hoy en día. Tal vez se trate de una visión un poco exagerada, pero ese es el encanto de la película. La forma en la que los adolescentes están retratados se corresponde con la real y pocos directores han mostrado en la gran pantalla las nuevas generaciones de una forma tan explícita y tan real, aunque acabe desatándose el apocalipsis al final de la película.

Lo cierto es que, a primera vista, parece que se trata de la típica película para jóvenes que retrata la vida de un instituto dónde están los buenos y los malos, pero lo cierto es que es mucho más que eso. La película está llena de simbolismos, desde el film palette con los colores de la bandera estadounidense hasta la cantidad de referencias a distintas películas (a veces incluso demasiadas). Podemos decir que se trata de una versión moderna de Chicas Malas (2004) con toques de cine japonés de los años 70 y 80 y la violencia de otras películas también protagonizadas por mujeres como Kill Bill (2003).

Por otro lado, la película se ha posicionado como una película feminista. La visión de Levinson es una crítica a la política actual y, a través de cuatro heroínas femeninas hace presente más que nunca el movimiento #MeToo. Tal vez el final sea un poco sangriento de más, pero el director nos advierte: “Sé que esta película es impactante, colérica y aterradora, pero también lo es el mundo ahora. Esta película trata sobre quiénes somos como nación- cómo nuestro deseo colectivo de entretenimiento, de humillación y violencia ha superado nuestro sentido de autoconservación”.

Bullying, clasismo, muerte, consumo de alcohol, consumo de drogas, contenido sexual, masculinidad tóxica, homofobia, transfobia, armas, nacionalismo, racismo, secuestro, la mirada masculina, sexismo, insultos, torturas, violencia, gore y egos masculinos frágiles. Todo mezclado para dar lugar a la película que se estrenará el próximo viernes 29 de marzo en cines.

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