‘Mirai, mi hermana pequeña’, una reflexión sobre la familia y los celos.

Uno de los temas más representados dentro del cine japonés, y más en el cine de anime, es la familia. Los vínculos familiares han sido siempre el eje principal de las películas de Mamoru Hosoda, y ésta última no iba a ser menos. El director japonés estrena en España su nueva película Mirai, mi hermana pequeña el 15 de marzo, una de las películas nominadas a mejor película de animación en la pasada edición de los Oscar.

La película cuenta la historia de Kun, un niño pequeño que se convierte en hermano de una niña, lo cual le lleva a perder la atención que recibía por parte de sus padres. Kun viajará por el tiempo a través de un árbol genealógico mágico que le hará encontrarse con sus familiares del pasado y del futuro para así aprender a lidiar con la existencia de un nuevo miembro en la familia.

Gran parte de la trama se desarrolla en la casa, el escenario principal de la familia. Una casa que mezcla el estilo oriental y el occidental. A través de la casa, de un jardín y de una familia corriente, el director consigue evocar al gran ciclo de la existencia y el círculo de vida que todos tejemos de manera individual.

La vida de Hosoda está claramente relacionada con la película y ahí es dónde entra su papel como padre.“Me he dado cuenta de que las vidas de nuestros hijos son muy similares a las nuestras a pesar de la diferencia generacional. Una vez que me convertí en padre, me sorprendí al decirle a mis hijos las mismas cosas que me decían mis padres, las mismas cosas contra las que había pasado tanto tiempo rebelándome” declaraba el director a la prensa.

El film de Mamoru Hosoda enseña al público más joven la manera de superar los celos fraternales y amar a nuestra propia familia. Además, no solo es una película muy educativa por ello, sino que también porque muestra como las mujeres no se deben de dejar pisotear por los hombres en las labores domésticas. Un hijo es tan hijo para la madre como para el padre y éste debe actuar como tal y ocuparse igual o incluso más de las tareas de la casa. Este planteamiento familiar lo habíamos visto poco en el cine de animación -menos en el oriental- y es una visión moderna y muy acertada de la época a la que nos estamos acercando.

Por último, a través de los viajes astrales del protagonista podemos apreciar la capacidad imaginativa de Hosoda y ver como lleva hasta el extremo lo especial de hacer cine de animación. Estos viajes en el tiempo son lo que causan que el protagonista evolucione y aprenda sobre su vida, se trata de la reflexión que todo niño podría tener en su cabeza. No solo es un viaje como tal a distintos sitios con distintas personas, sino que también se trata de un viaje de introspección para conocernos a nosotros mismos.

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