La polémica de la Gala de los Goya

Comienza el fin de semana más importante del cine español. El sábado 2 de febrero se celebra la 33 Edición de los Premios Goya. Este año ha habido cierto revuelo sobre el evento, y no solo porque hayan decidido trasladar la ceremonia a Sevilla cuando los últimos años siempre ha sido en Madrid, sino por la actitud que ha tenido la Academia de Cine a la hora de contratar a los trabajadores de la gala.

Por un lado, tenemos el caso de los estudiantes que han protestado a través de las redes sociales acerca de la oferta de la Academia de prácticas no remuneradas como ”auxiliares de organización”. Pero no solo eso, sino que la oferta plantea con claridad que no incluye ni alojamiento, ni dietas, ni transporte. Sin embargo, ISEMCO, la universidad sevillana que colabora con la Academia de Cine asegura que se trata de unas prácticas que se limitan a la observación y acompañamiento, lo cual dista mucho de la oferta que habían planteado en la página web.

Por otro lado, tenemos el caso de los bailarines que también se han manifestado en las redes sociales enfadados ante el comunicado de un compañero en el que declaraba que “había sido llamado por la producción de la Gala de los Premios Goya para encargarse de coordinar un grupo de bailarines”. Cuando preguntó acerca de la remuneración fue contestado que “no iban a cobrar porque les dan la oportunidad de darles visibilidad.”

La protesta ha sido apoyada por el escritor Roy Galán que, a través de su Instagram, defendió que “los bailarines y bailarinas no son algo de relleno”.

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Bailar gratis. Trabajar, poner tu tiempo y tus ganas al servicio de algo, a cambio de simple promoción. Hay gente que pretende que las personas bailen a cambio de que "les vean" Quitando así todo el valor a una disciplina artística. Los bailarines y las bailarinas no son algo de relleno. Son artistas hechos a base de muchísimo esfuerzo. Que hacen que lo difícil parezca fácil. Que bailan una y otra vez y otra vez y siempre en silencio. Los bailarines y bailarinas no son monos de feria de los espectáculos. No son elementos accesorios. No forman parte del escenario. No puedes disponer de ellos y ellas como si fueran cosas. Porque no lo son. Bailar es abrazar a un fantasma. Es decantar el espacio. Es hacer del cuerpo un instrumento para la emoción. Es no conformarse con la realidad y querer atravesarla. Es Arte. Y lo que no se puede pedir es que la gente baile por amor al Arte. Lo que no se puede consentir es que la gente se aproveche de que a ti te guste algo para abusar de ti. Lo que es injusto es que parezca que el baile no es una profesión "real". Que se tenga más respeto a un gestor o a un contable que lleve las cuentas de un espectáculo. Al que nadie se le ocurriría decirle que se den por pagados por el mero hecho de figurar. Lo que no puede ser es que cuando los bailarines y bailarinas se niegan a trabajar gratis se busquen entonces estudiantes que sí lo hagan. Porque entonces lo único que demostramos es que nos nos importa para nada lo que se cuenta en un escenario. Lo único que queremos es beneficiarnos de la pasión del resto. Lo único que buscamos es enriquecernos mientras otros se empobrecen. Y eso es todo lo contrario a lo que debería ser bailar. Porque bailar es una actitud generosa. En la que mudas de piel. Para llegar a los demás.

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Sin embargo, entre varias opiniones también encontramos las que apoyan las “colaboraciones no remuneradas” como el cómico y presentador de la gala Andreu Buenafuente.

“Nosotros respetamos que haya gente que entiende que ese es un trabajo que hay que pagarlo, pero también les decimos: hay un momento en el que las limitaciones presupuestarias lo hacen imposible y viene mucha gente a colaborar, desde los cameos, actuaciones musicales…”, ha argumentado el presentador.

Toda está polémica nos hace preguntarnos a todos: ¿Se valora el trabajo de las personas? Cada vez menos. No estamos hablando solo del tiempo y el esfuerzo de los estudiantes sevillanos, sino también de las ganas y el sentimiento que pone el artista en el escenario y que no se les pague ni las dietas ni el alojamiento es realmente vergonzoso.

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