Por Sara Granero · 21 de noviembre de 2015

Como muchos de vosotros sabréis, el mes pasado se emitió en Antena 3 uno de los episodios más polémicos de El Rincón de Pensar, del conocido Risto Mejide. La protagonista, una de las modelos españolas más internacionales, la madrileña Blanca Padilla. Pese a la gran cantidad de temas de interés mencionados en esa conversación, en esa publicación me voy a centrar en uno solo, que considero de mayor controversia: Gigi Hadid.
Quizás no sea el más polémico, teniendo en cuenta la fama que precede a Mejide, pero sí lo fue desde el punto de vista de la moda actual.
Con la mención de la rubia modelo, Blanca se metió en la boca del lobo. Ya sabemos lo que gusta tergiversar las palabras para que una declaración levante ampollas. Y no se hizo esperar, pues surgieron reacciones de todo tipo.
Recordemos que hace un par de meses Hadid escribió un post en Instagram dedicado a todos aquellos que la llamaban “gorda” (ya quisiéramos muchas estar así de “gorda”). La californiana se mostraba orgullosa de tener curvas, lejos del canon obligado de delgadez casi enfermiza impuesto a todas las modelos. También resaltaba que, si los diseñadores la querían para sus desfiles y campañas, sería por su talento y su trabajo duro.
Bien, hasta aquí todo muy idílico. Los seguidores de Hadid la alabaron, sus amigas la respaldaron y continuó su camino de baldosas amarillas en el mundo de la moda.
Pero cierto detalle del que casi nadie pareció darse cuenta es precisamente el que recalcó Padilla.
Si una modelo desconocida se presentaba a un casting con el cuerpo de Hadid, la mandaban a casa al acto.
Y este hecho, que no deja de ser verdad por mucho que sea injusto, es el que ha sido tergiversado hasta tal punto que hay publicaciones en las que se acusa a Padilla de haber “arremetido” contra Hadid. Ella simplemente se limitó a decir lo que veía.
El seguimiento en las redes sociales es muy relevante, y a veces tendemos a olvidar el poder que nosotros mismos tenemos. Hoy, más que nunca, se tiene en cuenta el número de fans que tiene determinada celebridad para calcular los beneficios de un contrato con ellos.
Cada vez se valora menos el talento, por desgracia, y se opta por la popularidad.

¿Sabíais que este año ha sido la tercera vez que Gigi Hadid ha audicionado para el desfile de Victoria’s Secret? Y tampoco es secreto que los seguidores de la modelo son los que han conseguido que los directivos de la empresa de lencería la escogieran para el desfile.
La conclusión final de lo dicho por Blanca es que las marcas deberían valorar más el trabajo duro de Hadid, así como de muchas otras modelos, que sus hordas de seguidores. Porque la verdad es que la chica luce mil veces más sana y más “modélica”, en el sentido estricto de la palabra, que muchas chicas obligadas a poner en riesgo su salud para estar en la portada de una revista.
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