El escándalo de Wegow y todo lo que hay detrás

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Hace unos días, la popular plataforma de venta de entradas Wegow anunció su entrada en preconcurso de acreedores, la antesala del concurso de acreedores. Wegow es una plataforma de compra de boletos para conciertos de artistas o bandas pequeñas o medianas. Si bien es cierto que puedes encontrar entradas a conciertos de artistas internacionales, estos trabajan con otras muchas empresas, algo que no ocurre, por otro lado, con artistas pequeños y medianos.

El preconcurso de acreedores de Wegow

¿Qué significa todo esto? Que la popular plataforma se declara insolvente y utiliza esta herramienta legal como paréntesis a sus problemas. Suele ser usado por las empresas para ganar tiempo, intentar gestionar las deudas y evitar la quiebra total. Todo es legal y lícito, pero esta herramienta oculta una realidad palpable de la que muchos músicos ya se han hecho eco: artistas y bandas sin cobrar y una retención de dinero brutal.

La cara oculta del impago

Recapitulemos. Y es que es importante hablar de rangos, o clases sociales incluso, en cuanto a músicos se refiere. Wegow trabajaba básicamente con artistas pequeños y medianos, los más castigados con el quiebre de la empresa. Muchas bandas españolas lo apostaron todo en Wegow. Y ahora la plataforma les debe cientos de miles de euros. Y esto no solo afecta a artistas, sino también a equipo técnico, promotoras, festivales…

Las excusas de Wegow —pandemia, costes altos e incertidumbre— son realidades innegables, pero no justifican una gestión negligente. Hablamos de una plataforma que convierte cada concierto en un bien de lujo, acrecentando la brecha entre el público y los creadores. Creadores como La M.O.D.A., Shinova, Bombai, Rufus T. Firefly o Samuraï ya han confirmado que son algunos de los perjudicados.

Evidentemente el mayor problema es el dinero, pero este trae otras muchas consecuencias:
no solo pierden ingresos, sino la estabilidad para planificar proyectos o el pago a a la crew de sonido, iluminación y montaje. También hay eventos bloqueados o cancelaciones por falta de pago. Es un efecto mariposa que daña y perjudica al tejido cultural.

No es el primer escándalo de Wegow tampoco: el año pasado despidieron a su director financiero por un ataque homófobo en Madrid en la Feria del Libro de Madrid tras participar en lo que algunos denominaron «escrache neonazi». Ya entonces algunas bandas y artistas como Triángulo de Amor Bizarro dejaron de trabajar con Wegow.

El lujo de la cultura

Una vez más se pone sobre la mesa uno de los problemas de fondo: el incremento del precio de la cultura musical, hasta llegar a suponer un verdadero lujo. Es algo que viene de hace unos años y cuyo punto álgido, y distócico, fueron los precios desorbitados de las entradas para 2026 de la gira de Bad Bunny.

¿Hasta cuándo vamos a permitir que plataformas como Wegow incrementen el precio hasta un 10% por los famosos gastos de gestión y luego haya impagos y deudas con artistas? Y no cualquier artista, sino los que precisamente no están mejor amparados. Hacen lujo de la cultura y luego incurren en deudas. Y precisamente incurren en deudas debido a que retienen el dinero (no el margen habitual) de los músicos, cortando el flujo económico de artistas y técnicos. Las ticketeras deberían funcionar como intermediarios responsables, no como cajas fuertes opacas y poco transparentes.

Xiana Fernández
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