El dolor de dos hermanas brasileñas representado en «La vida invisible de Eurídice Gusmão»

La película en cuestión comenzó ganando el premio a Mejor Película en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes este año y hasta ahora se ha ido alzando con varios premios. En la pasada SEMINCI de Valladolid se hizo con la Espiga de Plata, el Premio FIPRESCI y el de Mejor Actriz para Carol Duarte y Julia Stockler. Por último, será la candidata al Oscar por parte de Brasil.

La vida invisible de Eurídice Gusmão es la última película del premiado director Karim Aïnouz quien con su primer largometraje (Madame Satã) también participo en Un Certain Regard en 2002. La película está inspirada por la novela del mismo nombre publicada en 2015 y escrita por Martha Batalha. El director asegura que la historia del libro le conmovió profundamente. «Desencadenó vívidos recuerdos de mi propia vida. Me crié en el conservador noreste de Brasil en los años 60, en una familia de mayoría mujeres, una familia matriarcal en un contexto muy machista. Los hombres se habían ido o estaba ausentes.»

La película se desarrolla en Río de Janeiro en los años 50. Dentro de la conservadora casa de la familia portuguesa Gusmão, Eurídice, de 18 años, y Guida, de 20, son dos inseparables hermanas que sufrirán las consecuencias de vivir en una sociedad patriarcal. Mientras Guida tiene en su hermana pequeña una fiel confidente de sus aventuras románticas, Eurídice encuentra en su enérgica hermana mayor el aliento que necesita para perseguir su sueño de convertirse en pianista profesional.

Hasta que un día, hasta de vivir bajo las estrictas reglas de su padre, Guida se embarca en un convulso romance con un apuesto marinero y se escapa a Grecia. Cuando regresa meses después, embarazada y soltera, su padre la echa de casa y dice que Eurídice se ha marchado a estudiar música a Viena y no quiere tener más contacto con ella, pero lo cierto es que eso es mentira, su querida hermana sigue en Río de Janeiro.

La película de Aïnouz cuenta por separado el dolor que sufren ambas hermanas con una calidad sublime. Mientras Guida lucha por lograr una vida digna como madre soltera, Eurídice lucha por ser la ama de casa perfecta y músico profesional a la vez. Ambas, sin el apoyo de su hermana, tienen que buscar  la resistencia para superar los obstáculos que les plantean los hombres de su alrededor.

«Lo que me llevó a adaptar este libro fue el deseo de hace visibles muchas vidas invisibles, como las de mi madre, mi abuela, mis tías y muchas otras mujeres de esa época», dice el director. «El desafío era abordarlas desde un punto de vista íntimo». 

Lo mejor de esta película son esos colores saturados que están presentes en toda la cinta. Sobre todo los colores verdes de la naturaleza y los azules de las paredes de las casas brasileñas. La iluminación también adquiere importancia en el color palette de la película.

El otro elemento interesante que corona esta película como una de las mejores de este año es la precisión interpretativa de las actrices protagonistas, Julia Stockler y Carol Durante. «Mis dos actrices principales eran jóvenes, llenas de energía y uy abiertas a asumir riesgos, a experimentar con diferentes posibilidades de interpretar la misma escena», comenta Aïnouz.

La película brasileña consigue retratar de una forma impecable el dolor de ser mujer, el amor a una hermana y muestra la vida de una familia brasileña de la forma más sincera y honesta posible. Una familia de los años 50, pero bien podría haber sido una familia actual. Solo espero que adquiera en los Oscar el reconocimiento que merece, que no creo que pase, pero oye, soñar es gratis.

Podéis disfrutar de La vida invisible de Eurídice Gusmão en cines el 22 de noviembre.

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