«DOMINO», el thriller kitsch de Brian de Palma

DOMINO es la última película de uno de los grandes maestros de los últimos 50 años, Brian de Palma. Ha tenido muchos obstáculos para llegar a estrenarse, pero finalmente lo ha hecho y, no solo eso, sino que también ha llegado a España. El director de Scarface nos presenta un thriller internacional un tanto caótico que se desmorona por momentos, pero que adquiere un extraño tono kitsch que favorece su visionado.

La película nos cuenta la historia de Christian (Nikolaj Coster-Waldau), un policía danés que se asocia con una oficial (Carice van Houten) para localizar al asesino de su compañero. Lo que la pareja no sabe es que el individuo que persiguen trabaja en una operación especial de la CIA y sigue el rastro de una célula terrorista del ISIS en Europa.

DOMINO está escrita por Petter Skavian, guionista de la nominada al Oscar a la Mejor película de habla no inglesa en 2012, Kon-tiki. Además también cuenta con el español José Luis Alcaine, el director de fotografía favorito de Pedro Almodóvar y su presencia es notable en la iluminación de varias secuencias de la película. Por último, cabe destacar la presencia de Pino Donaggio como compositor, quien vuelve a poner música a una película de Brian de Palma tras Carrie, Vestida para matar y Doble cuerpo.

La película del director de Carrie (un auténtico clásico de terror) ha presentado una película mala y barata. Probablemente no sea su culpa ya que en numerosas declaraciones asegura que ha tenido serios problemas con el dinero de la película y ha sido todo un infierno sacarla hacia delante. Todo esto se aprecia en la película. Por momentos es tan caos que, como decía antes, resulta hasta atractiva.

La trama que comienza al principio de la película carece de sentido, pero estéticamente es una pieza extrañísima que parece como si Hitchcock hubiese despertado y directamente hubiese grabado esta película estando colocado. Es un thriller cutre, pero no aburre. Cuenta con un ritmo frenético y te mantiene frente a la pantalla para ver cual es la siguiente metedura de pata. La escena de los tejados es divertidísima y no hablemos del final. El problema de esta película es que adquiere un tono cómico y ridículo de manera inconsciente, pero eso es lo que me resulta atractivo.

Por otro lado, a pesar de contar con grandes actores internacionales, las actuaciones son bastante mediocres y las diversas localizaciones por Europa tampoco favorecen a la trama de la película.

Viendo la película me acordaba del fenómeno de Cats, una película horrorosa pero que te hipnotiza para que la veas hasta el final. La diferencia es que Cats aburre a más no poder y DOMINO resulta atractiva y dinámica.

Estreno el 21 de febrero en cines.

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