
Por Michaels Mads · 30 de octubre de 2026
Del 27 al 30 de octubre, Bilbao volvió a reunir a artistas, promotoras, sellos, medios y profesionales de distintos mercados en la decimocuarta edición de BIME. Entre encuentros de industria, conversaciones sobre el futuro de la música y más de setenta showcases programados en distintas salas, MADSHION siguió de cerca a varios nombres de una generación que busca hacerse un hueco fuera de los grandes circuitos.
En esa búsqueda estuvieron Julia Cry, Martín y NICO, protagonistas de nuestra cobertura fotográfica. Sus actuaciones permiten contar el festival desde el escenario y no solo desde los encuentros profesionales. Porque una de las grandes virtudes de BIME sigue siendo la posibilidad de escuchar proyectos que, para buena parte del público, todavía son un descubrimiento.
El talento emergente encuentra escenario en Bilbao
Julia Cry fue una de las artistas que pasaron por el circuito de conciertos de BIME. Su actuación quedó marcada por una puesta en escena de luces azules y violetas y por la presencia de una banda que acompañó su interpretación. La artista murciana había sido seleccionada, junto a NICO, entre cuarenta candidaturas para representar a su escena regional. Más allá de los nombres que encabezan el cartel, ese tipo de convocatorias explica el interés de la plataforma: ofrecer a proyectos en desarrollo un público formado también por quienes pueden ayudarlos a dar el siguiente paso.

También fotografiamos a Martín, cuya actuación mostró otra cara de esa programación diversa. En BIME, las salas pequeñas permiten una cercanía poco habitual con los artistas y hacen que cada concierto tenga una identidad distinta. Es una ventaja para descubrir música en directo, aunque esa proximidad también plantea problemas prácticos para documentarla.

En el entorno profesional del Palacio Euskalduna, NICO llevó su directo al formato Musik & Pintxos. La propuesta acerca la música a los espacios donde se producen conversaciones entre agentes, sellos y profesionales. Resulta especialmente interesante porque obliga a que el talento ocupe un lugar dentro del propio encuentro de industria, en lugar de quedar reservado únicamente a la programación nocturna.

El resultado es un retrato de BIME más cercano a su realidad: salas con propuestas muy diferentes, conversaciones entre actuaciones y artistas que intentan aprovechar cada oportunidad de ser escuchados. No todas las carreras se construyen desde un gran lanzamiento o un sold out. Muchas comienzan por circuitos como este.
Una industria que también debería escuchar a la prensa
BIME funciona como espacio de conexión. Reúne a profesionales de distintos países y permite encontrarse con equipos que, durante el resto del año, trabajan desde ciudades y mercados diferentes. Para los medios independientes, acceder a esas conversaciones tiene valor. Pero la experiencia de cubrir los conciertos deja preguntas que el encuentro podría incorporar a su propia reflexión sobre el sector.
Buena parte de los showcases se celebran en salas pequeñas, con aforos limitados y sin espacios específicos para fotografía. El formato favorece una relación cercana entre músicos y asistentes, pero puede dificultar seriamente el trabajo de quienes acuden a documentar las actuaciones. La movilidad entre el público, la visibilidad del escenario y el tiempo disponible no siempre permiten desarrollar una cobertura en condiciones.
Se trata de un problema que va más allá de una acreditación o de un concierto concreto. Si una plataforma como BIME reúne a la industria para hablar de nuevas oportunidades, también puede contribuir a mejorar la relación entre promotoras, artistas y medios. La prensa musical forma parte del proceso de dar a conocer proyectos emergentes, especialmente cuando todavía no cuentan con grandes campañas de comunicación.
Incorporar esa perspectiva a las conversaciones profesionales, prever condiciones razonables de acceso fotográfico y favorecer el encuentro entre quienes generan cultura y quienes la cuentan serían avances concretos. No hace falta convertir cada sala en un gran recinto con foso; sí reconocer que las necesidades de una cobertura periodística son diferentes de las de quien asiste únicamente como público.
Nuestra experiencia deja un balance con matices. BIME sigue siendo un lugar útil para conectar con la industria y descubrir música, y las actuaciones de Julia Cry, Martín y NICO son parte de lo que nos llevamos de Bilbao. También queda la sensación de que un encuentro que quiere impulsar el futuro del sector tiene margen para dar más espacio al trabajo de la prensa. Ese diálogo sería una buena noticia tanto para los medios como para los artistas que necesitan que su música llegue más lejos.
Fotografías: Michaels Mads / MADSHION.
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