«Ayla: La hija de la guerra», la candidata a los Oscar por Turquía en la pasada edición.

Las guerras siempre han traído destrucción y caos. Miles de niños mueren o se quedan huérfanos. Este es el caso de Ayla, pero ella acaba teniendo suerte. Turquía presentó esta joya a los Oscar la pasada edición para representar a su país. Una muy buena elección. Una cinta que nos hace darnos cuenta de que incluso en los peores momentos hay que tener esperanza y que, como decía mi abuela: “Quién la sigue, la consigue”.

Basada en una historia real, la película cuenta los estragos de la Guerra de Corea en 1950. El sargento turco Süleyman se encuentra a una niña medio congelada, sin sus padres y sola. Desnutrida, asustada y al borde de la muerte, la niña atrapa el corazón de Süleyman, que arriesga su propia vida para salvarla. No conociendo su nombre e incapaz de comunicarse con ella, Süleyman la llama Ayla, en recuerdo de la luna en la fatídica noche en la que se encontraron. Los dos formarán un vínculo instantáneo e inseparable. Ayla irrumpirá en la vida de los soldados de la brigada turca como un soplo de alegría, iluminando los oscuros tiempos de la guerra. Ayla se trata de la hija de la guerra.

La conmovedora historia de Ayla y Süleyman sucedió en realidad. Su encuentro, separación y feliz reencuentro se convirtieron en un documental en el año 2010. El éxito emocional de ese documental fue el germen del nacimiento de la película “Ayla: La hija de la guerra”.

El director de la cinta, Can Ulkay, realiza un trabajo estupendo creando una película muy especial. Aunque la historia tenga lugar durante la Guerra de Corea, no se trata de una película bélica. La guerra es el contexto, el escenario, el color de fondo. “Antes de comenzar a rodar nuestra película le prometimos al Sr. Süleyman que él vería la película al lado de la auténtica Ayla y junto a miles de personas”, asegura el director. “Así ocurrió el día del estreno de la película y estamos muy orgullosos de haber podido cumplir nuestra promesa. El Sr. Süleyman murió dos meses después, a los 91 años, y 12 horas más tarde fallecía su querida esposa Nimet”.

También debemos destacar que la película cuenta con una fotografía espléndida llevada acabo por Jean Paul Seresin. Una fotografía que nos muestra los desastres de la guerra y unos preciosos paisajes turcos.

La película ha sido presentada a numerosos festivales alzándose con varios premios durante 2017 y 2018. Este fin de semana llega a las salas españolas, con un poco de retraso, pero llega.

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