Por Michaels Mads · 21 de febrero de 2016
Una temporada más Andrés Sardá ha sabido llevarse todos los reclamos con una colección que se desarolla en un hotel situado en un ambiente de ensueño entre nieves. Negros, blancos, oros y plata se funde sobre piezas de lencería que contrastan con los óxidos, cacaos, azules y rojos de los maqullajes. Seda, tul, raso, encaje de chantilly se tornan presentes de una colección donde los tejidos en luxes, metálicos o con cristal de Swarovski se hacen imprescindibles.
