Por Pedro Sanz Sánchez · 4 de marzo de 2016
Desde que en 2013 Jonathan Anderson aterrizara en la firma española, la imagen de Loewe se ha transformado completamente, aunque sin perder algunas de sus raíces, como el uso de la piel en sus diseños o algunos tonos de la paleta más representativos de la casa madrileña: marrones, caquis, negros y dorados inundan una colección en la que podemos ver desde trenchs y abrigos noventeros hasta faldas tableadas y jerséis de punto ajustados con corsés superpuestos. Como ya viene siendo habitual en sus últimas colecciones, la iconografía está muy presente, tanto en las joyas como en el resto de accesorios y bolsos. Y es que, la revolución Anderson ha venido para quedarse.
